Navidad 2016

Esteatosis hepática: síntomas, dieta, causas y curas

Esteatosis hepática: síntomas, dieta, causas y curas

La esteatosis hepática se produce por la acumulación excesiva de grasa en el hígado, de ahí que también se la conozca como enfermedad el hígado graso.

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    Esteatosis hepática: síntomas, dieta, causas y curas

    La esteatosis hepática, o enfermedad del hígado graso, está causada por el exceso de grasa acumulada en el hígado (más del 5-10% del peso de las células del hígado), constituyendo un riesgo para la salud. La esteatosis hepática o hígado graso es una patología que conviene tratar y, en ningún caso, subestimar. ¿Por qué se produce? Entre las causas se incluyen una dieta demasiado rica en calorías o la pérdida demasiado rápida de peso. Las complicaciones pueden ser muchas, desde la inflamación del hígado a cirrosis, que puede conducir a insuficiencia hepática. En ocasiones, la inflamación del hígado graso está relacionada con el consumo de alcohol. En este caso se habla de esteatohepatitis alcohólica.

    El hígado graso no siempre presenta síntomas evidentes. De hecho, es en fases más avanzadas cuando aparecen señales más claras como fatiga, pérdida de peso, debilidad y confusión. Aunque en un análisis de sangre pueden aparecer evidencias de hígado graso, generalmente es necesario realizar otras pruebas, como la ecografía, TAC o RM, así como una biopsia hepática (se extrae una muestra de tejido, que se analiza bajo microscopio).

    Entre las causas del hígado graso está el seguir una la dieta demasiado rica en calorías, lo que impide que el hígado pueda metabolizar bien las grasas. Se consideran factores de riesgo la obesidad, la diabetes y la hipertrigliceridemia. El abuso de alcohol también puede aumentar el riesgo de acumular grasa en el hígado. Otras causas residen en la pérdida demasiado rápida de peso (debido a dietas extremas) y problemas de carencias nutricionales. También pueden afectar el estrés, los trastornos metabólicos hereditarios e, incluso, las enfermedades virales, como la hepatitis C, y el abuso de determinados fármacos, como los corticosteroides, tetraciclina y aspirina.

    Para retardar la progresión de la enfermedad es importante mejorar el estilo de vida. Es esencial practicar al menos 30 minutos de ejercicio cada día y seguir una dieta equilibrada, para reducir el peso corporal, en caso de obesidad. Sería aconsejable eliminar de la dieta los carbohidratos refinados, que se encuentran en alimentos como cereales, pasta, arroz y dulces. De igual manera, sería aconsejable aumentar la ingesta de fibra.

    Un ejemplo de dieta adecuada en caso de hígado graso sería:

    • Desayuno:. Una rebanada de pan con 2 cucharadas de mantequilla de maní o crema de cacahuetes, media taza de fresas.
    • A media mañana: media taza de peras con un puñado de almendras.
    • Comida: 150 gramos de salmón a la parrilla, 50 gramos de semillas de soja, una pieza de fruta.

    • Merienda: 30 gramos de queso bajo en grasa.
    • Cena: 150 gramos de pollo a la parrilla sazonado con una cucharadita de aceite de oliva, 200 gramos de verduras cocidas.

    Además de evitar los dulces, los hidratos de carbono y azúcares, conviene limitar el consumo de grasas saturadas, debido a que son más difíciles de metabolizar por parte del hígado. Si mantenemos una dieta rica en grasas no solo nos resultará más difícil cuidar el peso sino que corremos el riesgo de que nuestro estado de salud empeore. También conviene evitar los fritos, productos horneados, y no ingerir demasiados lácteos. Igual consejo para la carne roja, carne de cerdo y de cordero. Hay otros alimentos que también hay que vigilar, y son aquellos que presentan un índice glucémico alto, y que por tanto aumentan el nivel de azúcar en sangre (patatas, plátanos, pan blanco, maíz, chocolate). Y, sobre todo, evitar el alcohol, ya que provoca la acumulación de grasa en el hígado.

    Los remedios naturales pueden resultar muy útiles, sobre todo cuando el trastorno es leve. Remedios como la alcachofa, diente de león y cardo mariano. La alcachofa es rica en cinarina, que ayuda a la digestión y favorece la eliminación de la grasa, a través de la estimulación de las funciones hepáticas. Se puede tomar en forma de infusiones preparadas con las hojas secas y picadas, para reducir la proporción de colesterol en la sangre.

    El diente de león, por su parte, es rico en ingredientes activos, tales como ácido linoleico y ácido taraxinico, que pueden tener efectos sobre el sistema digestivo. Es especialmente diurético y desintoxicante. El cardo mariano tiene un efecto estimulante, protege el hígado, estimula la producción de células nuevas del hígado y protege contra los radicales libres. Se puede tomar en infusión entre comidas.

    Hay terapias específicas para el hígado graso. El tratamiento del hígado graso se basa en una dieta sana y la práctica de un habitual de actividad física. Generalmente los médicos tienden a evitar la terapia con medicamentos, a menos que haya una inflamación en curso. Además de evitar el abuso de alcohol, es muy importante cuidar la dieta, para reducir el síndrome metabólico y el sobrepeso.

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