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Fascitis plantar: síntomas y tratamiento

Fascitis plantar: síntomas y tratamiento

Dolor en la planta del pie: Remedios y tratamiento. Al dolor en la planta del pie, generalmente causado por un uso excesivo, sobreesfuerzo o por un calzado inadecuado, hay que prestarle atención, ya que en algunos casos puede derivar en un problema a la hora de caminar. Los pies, a los cuales no siempre prestamos la debida atención, ejercen una función esencial al soportar la carga anatómica del cuerpo.

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    El dolor en la planta del pie o en el metatarso es una de las dolencias más comunes. Pero, ¿qué hacer?, ¿cuáles son los mejores remedios para el tratamiento de la Fascitis plantar? Los pies, aunque no siempre les prestemos la debida atención, son una parte fundamental de nuestro cuerpo. Son varias las causas que explican el dolor en la planta del pie, siendo la más común el sobreesfuerzo o tensión excesiva a la que se someten los huesos del metatarso (entre el tobillo y los dedos del pie). Un problema que, si se mantiene o repite en el tiempo, puede volverse crónico y dificultar los movimientos y el caminar.


    El simple hecho de andar puede resultar doloroso. Es uno de los síntomas que pueden acompañar a los problemas en la planta del pie. El tipo de calzado es responsable en gran medida de esta dolencia, sobre todo si usamos siempre zapatos de tacón alto, calzado que aprieta demasiado el pie, zuecos, chanclas o zapatos excesivamente planos (como las bailarinas). En ocasiones las plantillas para la Fascitis plantar pueden ser de gran utilidad.

    ¿Qué hacer si notamos dolor en el metatarso del pie? En primer lugar, para que el tratamiento sea lo más eficaz posible es necesario desvelar la causa exacta que lo provoca (calzado inadecuado, actividad física exigente). Para un diagnóstico certero el médico suele recomendar realizar una radiografía de los pies y una baropodometría (para analizar el apoyo del pie), así como un examen clínico. En algunos casos, cuando el diagnóstico genera dudas, también puede ser necesario realizar una metatarsalgia.


    El dolor, generalmente, se produce por una sobrecarga, una presión excesiva en una zona del piel que al tiempo puede provocar inflamación. El examen del pie permitirá dibujar el mapa de las presiones, revelando cualquier anomalía o lesión. En algunos casos el problema del metatarso del pie se trata con los aparatos ortopédicos, aunque la solución definitiva suele ser la cirugía.

    El dolor en el metatarso del pie también puede ser causado por una fractura por estrés. Es decir, una exigencia repetitiva o un exceso de uso (por ejemplo, correr). El hueso metatarsiano que con más frecuencia se fractura es el segundo, por el ser el más largo del pie. El exceso de actividad física, el cansancio muscular, los problemas de densidad ósea (osteoporosis) o, incluso, una dieta desequilibrada, pueden hacernos más vulnerables a padecer una fractura o lesión por estrés. El dolor en el metatarso aparece de manera gradual, a medida que se va debilitando el hueso.

    Un dolor que, al final, puede volverse incapacitante. En el metatarso fracturado también aparece una pequeña inflamación que no siempre se detecta en las radiografías. La fractura suele hacerse evidente a las pocas semanas, aunque para adelantarse al diagnóstico se puede realizar una gammagrafía ósea.

    Más difícil de detectar es la enfermedad inflamatoria de la parte delantera el pie y denominada neuroma de Morton, una dolencia que escapa a las radiografías y, en ocasiones, a las pruebas de ultrasonido. Los síntomas más comunes son un dolor localizado en la parte delantera del pie, como si tuviéramos un clavo, sensación de calambres y pérdida de sensibilidad en los dedos. La solución más efectiva es la cirugía.

    El dolor también puede estar causado por la denominada hallux valgus (más conocido como juanete), una desviación o deformidad que hace que el dedo gordo del pie descanso sobre los otros y los empuje lentamente. La causa es que las articulaciones están fuera de lugar. En este caso, lo más recomendable es intervenir quirúrgicamente antes de que el defecto se convierta en un problema, debido a la carga anatómica que soporta el pie.

    Será el médico quién determine el tratamiento más adecuado. En ocasiones lo más recomendable es un vendaje para la fascitis plantar, pero no vale cualquiera, ya que podrías acabar lesionándote. Por otra parte, pueden ser recomendables algunos ejercicios para la Fascitis plantar. Pero sin duda, lo mejor es acudir a un fisio, ya que la fisioterapia para la Fascitis plantar es más que válida.

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