Navidad 2016

Hidratación: Riesgos de beber solo cuando tenemos sed

Hidratación: Riesgos de beber solo cuando tenemos sed

Hidratación: Riegos de beber solo cuando tenemos sed. Es el primer error, y el más común, a la hora de hidratar nuestro organismo correctamente, y es que el sentir sed es la señal que nos envía nuestro organismo para alertarnos de que el proceso de deshidratación ya ha comenzado, es decir, no estamos reponiendo las pérdidas hídricas. La deshidratación puede venir acompañada de dolores de cabeza, somnolencia, cansancio o sudoración excesiva.

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    Hidratación: Riesgos de beber solo cuando tenemos sed. La hidratación es fundamental para nuestro organismo, especialmente en la estación veraniega, y una de las premisas básicas para la prevención de enfermedades. Pero, cuidado, porque son muchos los errores que cometemos a la hora de hidratarnos. El primero, y más importante, el de beber solo cuando tenemos sed, precisamente la señal que nos transmite nuestro organismo cuando ya ha empezado el proceso de deshidratación. Y, en segundo lugar, ¿cuántos líquidos ingerimos al día?


    Siete de cada diez personas, durante los meses de calor, son vulnerables a padecer deshidratación por no ingerir suficiente agua o líquido, sobre todo después de la exposición al sol o la práctica de ejercicio. Es la advertencia en forma de datos del Observatorio de Hidratación y Salud y de la Organización Médico Colegial, y a partir del estudio que analiza los hábitos de hidratación de la población que constata que, pese a conocer la teoría, suspendemos a la hora de llevarla a la práctica.

    Beber solo cuando se tiene sed es el error más común a la hora de hidratarnos correctamente. El motivo es que sentir sed, precisamente, es la señal que nos envía nuestro organismo para alertarnos de la pérdida de líquidos, es decir, de que el proceso de deshidratación ha comenzado. De hecho, además de sentir sed, hay otros síntomas que también nos pueden alertar de que no nos estamos hidratando bien. Síntomas como dolores de cabeza, sudoración excesiva, cansancio, aumento del ritmo cardiaco y trastornos de somnolencia. Cuando no aportamos a nuestro organismo el líquido suficiente a lo largo del día para reponer las pérdidas hídricas (perdemos líquido a través de la respiración, la orina o la transpiración de la piel), siendo lo recomendable tomar dos litros diarios, se ve obligado a recurrir al líquido que se encuentra en las células, lo que puede desencadenar los dolores de cabeza y el resto de síntomas.


    Una correcta hidratación es fundamental a lo largo de toda la vida y, máxime, en determinadas etapas. Así, la hidratación es especialmente importante en las mujeres embarazadas, durante el periodo de lactancia, y entre los niños, personas mayores o personas con algún trastorno de la salud. Practicar deporte, trabajar al aire libre o realizar un sobreesfuerzo intelectual (en el caso de los estudiantes en épocas de exámenes, por ejemplo) obliga a vigilar especialmente la hidratación.

    Por su parte, durante el verano y las épocas de calor aumentan los riesgos de deshidratación, fundamentalmente por la mayor exposición al sol que aumenta la pérdida de líquidos.

    Para reponerlos, los mejores aliados son los alimentos ricos en agua y las bebidas (agua, infusiones, zumos). Aproximadamente, según datos médicos, de los alimentos obtenemos un 20% del aporte para una correcta hidratación, y el resto de las bebidas.


    Consejos avalados por el Observatorio de Hidratación y Salud y la Organización Médico Colegial:

    • Beber al día al menos dos litros de líquidos. Lo aconsejable es ingerir líquidos a lo largo del día en pequeñas cantidades. Ingesta de líquidos que debemos aumentar tras un esfuerzo físico (practicar ejercicio o deporte).
    • Evitar sentir sed, recordando que es una señal de que nuestro cuerpo puede empezar a deshidratarse por falta de líquidos.
    • Incluir en nuestra dieta diaria alimentos ricos en agua, como frutas y verduras, esenciales.
    • Evitar el consumo de alcohol, por su efecto diurético.
    • Durante el verano conviene aumentar la ingesta de líquidos, así como tratar de evitar las exposiciones en ambientes poco ventilados y con altas temperaturas.
    • Ingerir diferentes bebidas, no se trata solo de tomar agua, también infusiones, zumos, lácteos, refrescos.

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