Insuficiencia cardíaca aguda y crónica: causas, síntomas y tratamientos

Insuficiencia cardíaca aguda y crónica: causas, síntomas y tratamientos

¿Qué está detrás de la insuficiencia, aguda o crónica, del corazón para bombear suficiente sangre? Descubrimos las causas, síntomas y tratamientos.

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    La insuficiencia cardíaca puede ser aguda o crónica, lo que conlleva diferentes causas, síntomas y tratamiento. Se puede definir en términos médicos como la incapacidad del corazón para bombear suficiente sangre y atender las necesidades normales del cuerpo y sus órganos. La insuficiencia cardíaca puede favorecer la retención de agua en los pulmones y los tejidos periféricos. Se define como aguda cuando hace su aparición como resultado de un evento repentino, como un ataque al corazón; y crónica cuando se manifiesta y desarrolla lentamente. La prevención, como en cualquier capítulo de la salud es fundamental, y por ello conviene conocer cuáles son los principales síntomas para reconocerlos lo antes posible.

    Detrás de esta enfermedad puede haber diferentes causas. Así, la insuficiencia cardíaca puede desarrollarse como resultado de una lesión cardíaca, por ejemplo, después de un ataque al corazón, pero también debido a una disfunción valvular o hipertensión arterial pulmonar. Y la lista es larga, puesto que la insuficiencia cardiaca puede aparecer como trastorno asociado a enfermedades diversas como enfermedad valvular cardíaca, anemia, enfermedad de la tiroides, embolia pulmonar, arritmias, enfermedad de la arteria coronaria, lupus eritematoso sistémico, hemocromatosis, amiloidosis, sarcoidosis, ataques cardíacos previos, colesterol alto, reacciones alérgicas, enfermedades cardíacas congénitas, miocardiopatía, endocarditis , miocarditis o diabetes. La edad y la insuficiencia renal también pueden ser un factores de riesgo.

    Los síntomas no siempre son evidentes e, incluso, en sus fases iniciales la enfermedad puede ser asintomática. El síntoma más frecuente es la disnea o dificultad para respirar, causada por la congestión de los pulmones que, en los casos leves, solo se produce después de realizar un esfuerzo intenso, mientras que en los graves se acompaña de tos y dificultad para dormir acostado. De hecho, el paciente puede verse obligado a descansar sentado para poder respirar sin dificultad.

    Otros síntomas comunes son debilidad y fatiga, por la falta de sangre en los músculos, así como la dificultad para concentrarse, confusión, ansiedad, pérdida de memoria e insomnio, por la disminución de la sangre en el cerebro.

    En la etapa inicial de la insuficiencia cardíaca puede darse un aumento de la diuresis, sobre todo por la noche, y de la acumulación de líquidos en las extremidades inferiores. Hinchazón o dolor abdominal, náuseas, edema pulmonar, falta de aliento, cianosis, palpitaciones, taquicardia y pérdida de apetito son otros síntomas que pueden aparecer.

    Ante la aparición de estos signos hay que consultar al médico para contar con un diagnóstico certero, a través de la evaluación de los síntomas y determinadas pruebas, para determinar cuál es el tratamiento más adecuado. Además del corazón, también se realizará una evaluación de los pulmones, abdomen y piernas, así como una análitica completa para descartar cualquier otro trastorno. Hay que recordar que el diagnóstico temprano aumenta las probabilidades de curación, evitando sobre todo las complicaciones, como insuficiencia renal, enfermedad valvular cardíaca, ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares, daño hepático o muerte súbita.

    Lógicamente, el tratamiento farmacológico dependerá de la causa que provoca la insuficiencia cardíaca. En los casos más severos puede ser necesario recurrir a la cirugía cardíaca, para reparar o reemplazar una válvula defectuosa, para la implantación de un dispositivo cardíaco o incluso un trasplante de corazón cuando la insuficiencia cardíaca es irreversible y puede poner en riesgo la vida del paciente.

    La prevención, como hemos señalado, juega un papel fundamental, y para el cuidado del corazón lo más importante es adoptar un estilo de vida saludable. Ello incluye seguir una dieta sana y equilibrada, realizar ejercicio físico moderado, eliminar el tabaco y el alcohol, reducir los niveles de estrés y controlar el peso corporal. Si nos ha sido diagnosticado un problema de insuficiencia cardiaca conviene seguir una dieta baja en grasa y reducir, tanto como sea posible, la ingesta de sal, ya que favorece la retención de agua y obliga al corazón a trabajar más. Por último, uno de los remedios naturales, el extracto de espino es un buen aliado para ayudar a aliviar los síntomas de insuficiencia cardíaca.

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    ESCRITO POR PUBLICADO EN Enfermedades frecuentesPrevenciónSalud de MujerConsejos Salud Última actualización: Jueves 02/06/2016 07:17
     
     
     
     
     
     
     
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