Insuficiencia renal crónica: síntomas, estadios, dieta y terapia

Insuficiencia renal crónica: síntomas, estadios, dieta y terapia

Cuando nuestros riñones no funcionan bien, el cuerpo retiene líquidos. Es una de las señales de alerta de insuficiencia renal, ¿qué hacer?

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    La insuficiencia renal es un trastorno que se produce cuando los riñones ya no son capaces de realizar correctamente su función. La enfermedad aparece de manera gradual, aunque en ocasiones puede evolucionar muy rápido. Los riñones, aunque no les prestemos la debida atención, son un órgano fundamental cuya función es la filtrar la sangre y regular los fluidos corporales. La insuficiencia renal puede convertirse en crónica y mermar seriamente la calidad de vida del paciente quien además deberá recurrir a diálisis. Vamos a ver, de manera más detallada, cuáles son los síntomas, estadios, dieta y terapia más adecuada para la insuficiencia renal crónica.

    Cuando los riñones no funcionan bien, el cuerpo tiende a retener agua, lo que se puede traducir en síntomas como la inflamación de la cara, tobillos, piernas u otras partes del cuerpo. Además, el exceso de líquido retenido también puede causar dificultad para respirar. Las consecuencias de un fallo renal pueden ser muchas: sentirse más cansados y débiles e incapaces de realizar algunas de las actividades diarias.

    Esto es debido a que las toxinas se acumulan en el cuerpo. En la fase inicial de la enfermedad también puede aparecer otro síntoma, la denominada poliuria, un aumento en la cantidad de orina producida durante el día. Otros síntomas característicos consisten en dolor debajo de las costillas y el aumento de la presión arterial. Un aumento que se produce especialmente cuando la insuficiencia renal empeora, al pasar de un estadio más leve a uno más grave. También es característico el color pálido de la piel de las personas que sufren de este trastorno.

    La insuficiencia renal crónica se desarrolla cuando los riñones no son capaces de funcionar. Este trastorno también puede estar asociado a ciertas enfermedades, tales como cálculos renales, diabetes, hipertensión, lupus, quistes renales, infecciones renales recurrentes y el uso constante de analgésicos. También el abuso de alcohol puede conducir a la enfermedad. El diagnóstico de la enfermedad temprana ayudará a controlar mejor su evolución.

    Para los estadios de la insuficiencia crónica generalmente se sigue un modelo propuesto en 2002 por la K / DOQI (Kidney Iniciativa de Resultados de Calidad de Enfermedades), un patrón reconocido en todo el mundo y que tiene en cuenta la velocidad de la tasa de filtración glomerular (la velocidad con la que forma el filtrado renal). De acuerdo con este factor obtendremos la siguiente clasificación:

    • > 90 ml / min / 1,73 m² – función renal conservadora
    • 60-89 ml / min / 1,73 m² – fase II crónica insuficiencia renal leve
    • 30-59 ml / min / 1,73 m² – fase III insuficiencia renal crónica moderada
    • 15-29 ml / min / 1,73 m² – etapa IV de la enfermedad renal crónica severa
    • enfermedad renal en estadio V – ml / min / 1,73 m² <15-diálisis

    En la última etapa de los riñones han perdido casi por completo su función. En estas circunstancias, la retención de agua y la acumulación de sustancias causan síndrome urémico, complicaciones a nivel de la sangre, cardiovascular, nervioso y endocrino.

    El primer paso del tratamiento para la insuficiencia renal crónica es identificar la causa que provoca la enfermedad. Por ejemplo, en el origen de la patología pueden existir factores como la nefropatía obstructiva de cálculos renales.

    En términos generales, el tratamiento estará dirigido a ralentizar la progresión de la enfermedad, para aumentar la supervivencia y conseguir una mejor calidad de vida. Es esencial comprobar la función renal con regularidad, especialmente si padecemos alguna enfermedad que pueda poner en peligro el trabajo de los riñones o si estás tomando medicamentos con regularidad.

    En el caso en el que la enfermedad no se puede resolver de otra manera se debe recurrir a la diálisis. Hay dos tipos de este tratamiento: la hemodiálisis y la diálisis peritoneal. La primera redirige la sangre a una máquina, que es capaz de eliminar las toxinas y regular los niveles de ciertas sustancias, tales como el potasio. La hemodiálisis se realiza 3-4 veces por semana, en sesiones de unos 4 o 5 horas.

    La diálisis peritoneal utiliza el peritoneo (revestimiento de la cavidad abdominal) para limpiar la sangre. En la cavidad peritoneal se coloca quirúrgicamente un tubo o catéter, a través del que se filtran las toxinas y se limpia la sangre. Después de la diálisis, el fluido presente en el peritoneo se drena fuera del cuerpo en una bolsa. El mismo ciclo se repite varias veces a la semana.

    La dieta también juega un papel fundamental si padecemos de insuficiencia renal crónica. El médico indicará qué podemos comer y qué debemos limitar. Así, habrá que reducir la cantidad de sal, potasio y proteínas. Lo recomendable es una dieta especial que proporcione una ingesta diaria de no más de 50 gramos de proteína de media. También es importante controlar el su consumo de calorías para mantener el peso ideal.

    Hay que evitar el consumo de alcohol y, para reducir el sodio, los cubitos de caldo, encurtidos, salsas, como la mayonesa, la mostaza y la margarina, snacks salados. Para reducir el fósforo debemos restringir de la salchichas, queso, chocolate, levadura, carnes grasas, yemas de huevo, nueces y salvado. En algunos casos también se aconseja la eliminación de ciertos tipos de fruta (uva, plátano, kiwi) y verduras (alcachofas, espinacas y patatas).

    Los alimentos permitidos son: pasta, pan de arroz, carne blanca, pescado, verduras (excepto judías, garbanzos, lentejas, habas, alcachofas, espinacas y patatas). Lo más aconsejable es utilizar aceite de oliva virgen extra. Beber mucha agua mineral natural.

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    ESCRITO POR PUBLICADO EN Enfermedades frecuentesPrevenciónSalud de MujerConsejos Salud Última actualización: Jueves 02/06/2016 07:17
     
     
     
     
     
     
     
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