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Inyección intramuscular: ¿cómo realizarla? [VIDEO]

Inyección intramuscular: ¿cómo realizarla? [VIDEO]

Inyección intramuscular: ¿cómo realizarla? El simple hecho de tener que pinchar a alguien puede causar temor. Vamos a ver algunas cuestiones básicas para disipar dudas y colocar, sin miedo, una inyección intramuscular.

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    inyeccion intramuscular

    No se puede decir que sea sencillo poner bien, de la manera correcta, la inyección intramuscular. De hecho, el simple hecho de tener que usar una jeringuilla para poner una inyección a otra persona puede causar temor a provocar algún daño, ya sea leve o grave. Vamos a ver cómo realizarla, paso a paso, para resolver todas las dudas posibles.


    No hay que tener miedo a poner la llamada inyección intramuscular, pero sí un mínimo de cuidado. Así, por ejemplo, es importante que, antes de manipular la jeringuilla, nos lavemos con agua y jabón las manos, para garantizar la máxima esterilidad en el procedimiento y evitar cualquier posible de riesgo de infección, en el caso de que vayamos a practicar la punción.


    Al igual que con el resto de medicamentos, lo primero que debemos hacer es el leer el prospecto. No todos los fármacos se presentan de la misma manera. Así, en algunos medicamentos la solución está disponible inmediatamente, lista para ser aspirada, mientras que en otros, especialmente los antibióticos, puede ser necesario formar antes la solución a inyectar.

    Este procedimiento se resuelve en unos minutos, aunque en el caso de algunos antibióticos, y como consecuencia de las condiciones climáticas (por ejemplo, el frío del invierno) puede tardar un poco más, pero no supone ningún problema.

    Lo primero de todo es sacar la sacar la jeringuilla de su envoltorio. No hay que colocarla en cualquier lugar, siendo lo más conveniente mantenerla en la palma de la mano, colocando la aguja hacia arriba para evitar picarnos o infectarla accidentalmente. Para abrir la ampolla, en la mayoría de las ocasiones basta con un ligero toque con el dedo índice en su tapa superior. Hay que tener un poco de cuidado, y si no se rompe a la primera, evitar hacer demasiada presión, ya que corremos el riesgo de que la ampolla se rompa totalmente. Es mejor repetir el proceso varias veces, hasta que solo se abra la parte superior. Solo en caso de que, por error de fabricación, la ampolla se resista a todos los intentos se puede utilizar un pequeño cúter, para serrar de manera suave y solo un poco el cuello de la ampolla, para luego romperlo con las manos. Hay que tener cuidado al hacer esto para evitar que algún pequeño fragmento de vidrio se cuele al interior de la ampolla.

    Una vez abierto, hay que aspirar el fármaco con la jeringuilla. Hay que hacerlo enseguida, sin demoras, y que su contenido puede infectarse o deteriorarse simplemente con el breve contacto con la luz. De hecho, las ampollas debemos conservarlas siempre, y hasta su uso, en una caja cerrada, resguardada de la luz. Hay que sacar todo el contenido de la ampolla, utilizando el émbolo para facilitar el llenado de la jeringa.


    Una vez que ya hemos succionado con la jeringa todo el contenido de la ampolla, no hay que perder el tiempo. Coge un algodón empapado en alcohol y limpie la zona corporal en la que va a colocar la inyección. Con tranquilidad, pero sin demora, hay que poner la inyección ya que en el caso de algunos medicamentos tienden a solidificar en un corto plazo de tiempo, lo que haría imposible su uso.


    A la hora de poner la inyección, en el momento de la picadura, pida a la persona que descubra y relaje las nalgas. Frente a la nalga en la que pondrá la inyección (derecha o izquierda), actúe en la parte más alta de una división imaginaria de la nalga en cuatro partes. Esto facilitará la maniobra. Proceda a una limpieza rápida con el algodón que tiene en la mano, no se demore en masajes largos –basta con unos leves golpecitos en la zona- y, sin pensarlo dos veces, levante un poco el punto en el que se va a intervenir, como un pellizco, e introduzca la aguja. No hay que mostrarse indecisos, ya que corremos el riesgo de pinchar en la zona equivocada, causando dolor o incomodidad. Una vez hemos introducido la aguja, esperar unos segundos antes de continuar.

    Si en el interior de la jeringa, al presionar para inyectar el fármaco, no penetra nada es que todo es correcto. En el caso de que la jeringa comenzara a llenarse de sangre hay que retirar la jeringuilla inmediatamente. Una vez inyectado el medicamento, hay que retirar la jeringa de un solo golpe. Si se observa que se han formado unas cuantas gotas de sangre, no tema, puede suceder y no causa ningún problema. Proceda con un masaje rápido de la zona del pinchazo y aplique el algodón. Cubrir la aguja y la jeringa antes de proceder a su eliminación.




    En ocasiones, debido a las prisas, al terminar nos damos cuenta de que hemos perdido la tapa que protege la aguja. Esto, lógicamente, no quiere decir que podamos tirar la jeringuilla sin tomar ningún tipo de precaución y que alguien corra el riesgo de picarse. Para ello, tire del émbolo de la jeringa, requiere una cierta fuerza, y ponga dentro la aguja utilizada. Vuelva a insertar el émbolo. Ahora la aguja ya no puede dañar a nadie.

    Por último, aunque no por ello menos importante, hay que observar si después de poner la inyección intramuscular la persona acusa algún tipo de malestar. En algunos casos puede darse una reacción alérgica, pero no a la forma de poner la inyección, sino al medicamento en sí. En este caso, lo mejor es llamar a urgencias y comunicar que la persona a la que realizó la punción tiene síntoma de una reacción alérgica (puede conducir a un shock anafiláctico en los casos más graves). Los síntomas más comunes son hinchazón generalizada repentina, dificultades para respirar, confusión, dificultad de expresión y, a menudo, eritema difuso. En estos casos, no hay que esperar a la remisión espontánea de los síntomas, ya que siempre evolucionan a peor.

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