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Las mejores posturas para dormir

Las mejores posturas para dormir
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    ¿Cuáles son las mejores posturas para dormir? La forma en la que dormimos determina en gran medida la calidad de nuestro descanso y, al tiempo, desvela si tenemos alguna preocupación o problema que dificulta nuestro descanso. Al dormir no solo recuperamos la energía perdida durante el día, sino que también cuidamos nuestro organismo. Así, por ejemplo, dormir en una postura incorrecta no solo reducirá la calidad del sueño –nos despertaremos más a menudo, por ejemplo-, sino que a la mañana siguiente estaremos más cansados y con dolor de espalda o de cuello. ¿Boca arriba, boca abajo, de lado? ¿Cuál es la más adecuada?


    La postura que adoptamos al dormir influye directamente en la higiene del sueño. ¿Has notado alguna vez que te duele la espalda o el cuello al levantarte? Una mala postura es la respuesta. Corregir las posturas inadecuadas no solo mejora la calidad de nuestro descanso, sino que protege nuestros huesos, músculos y articulaciones. En ocasiones las posturas inadecuadas al dormir tienen que ver con el colchón –demasiado blando o demasiado duro- y con la colocación de la almohada. Quedarnos dormidos en el sofá, o hacerlo en una habitación con ruido –en silencio y a oscuras, la mejor manera de dormir- puede hacer que nos levantemos más cansados de lo habitual. Llegado a este punto, ¿cuál es la postura más adecuada para dormir?


    Dormir boca abajo, una postura muy común, resulta perjudicial para la espalda. El motivo es que, al dormir boca abajo, obligamos al cuello a ejercer un sobreesfuerzo para mantener la cabeza girada y no obstaculizar la respiración. El resultado: la espalda se curva, los ligamentos se tensan y aumentamos las posibilidades de padecer lumbalgia. Dormir en esta posición puede hacer que nos levantemos con sensación de dolor en la espalda.

    La mejor posición para dormir y descansar es hacerlo en posición fetal. Al ponernos de lado, nuestra espalda, en concreto la columna, se tensa menos, por lo que estaremos más relajados.

    Eso sí, hay que evitar un error muy común al adoptar esta postura, la de descansar el cuerpo sobre las extremidades –más probabilidades de padecer calambres en las extremidades-.
    También es bueno dormir boca arriba –salvo que tengamos problemas de ronquidos-, aunque lo más conveniente es hacerlo con un cojín debajo de las piernas (a la altura de las rodillas) y con los brazos extendidos a lo largo del cuerpo. Esta posición mantiene alineada la columna, sin obligarla a realizar esfuerzos, y por si fuera poco, ayuda a mantener más firme el pecho. Y no todo es dormir, porque a la hora de levantarnos y activar nuestro cuerpo lo más aconsejable no es hacerlo de manera brusca y rápida –lo que comúnmente conocemos como saltar de la cama-. Al despertarnos, debemos girar el cuerpo y cambiarnos de lado y, a continuación, levantarnos apoyándonos en los brazos.


    No todo el mundo se siente cómodo usando almohada para dormir. Si la utilizamos, debemos hacerlo correctamente para evitar dañar la espalda. La almohada debe mantener la cabeza alineada con el tronco. Hay que evitar las almohadas demasiado duras y demasiado blandas. Y tan importante como la almohada, el colchón, cuya dureza debe ser de término medio, nunca muy duro ni muy blando. Es aconsejable cambiar el colchón al menos cada diez años.

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