Las tareas domésticas protegen del cáncer, según la ciencia

Las tareas domésticas tienen su lado positivo y es que ayudan a prevenir el cáncer, tal y como avala la ciencia.

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    Las tareas domésticas protegen del cáncer, según la ciencia

    Las tareas domésticas protegen del cáncer, en concreto, reducen hasta un 50% las probabilidades de padecer cáncer de estómago, uno de los tumores más frecuentes. Un argumento de peso para dejar de ver las tareas del hogar como una obligación o una carga extra de trabajo. Un beneficio extensivo a las mujeres y hombres que dedican más tiempo a las tareas domésticas, y siempre que no sean sedentarios.

    Las tareas domésticas requieren tiempo y algunas incluso pueden resultar agotadoras, pero detrás de esta imagen negativa hay un lado muy positivo, tal y como recoge el estudio MCC Spain, que constata que el trabajo realizado en casa puede ser tan beneficioso para la salud como realizar ejercicio físico durante 20 minutos al día. Eso sí, lo ideal es combinar estas tareas con algo de deporte.

    Tareas domésticas que mejoran la salud

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    Hacer las tareas domésticas no sustituye a la práctica de ejercicio físico, pero sí pueden ser el complemento perfecto para mantenerse activo y contribuir a la prevención de problemas de salud.

    El estudio MCC-Spain, elaborado por el Servicio de Epidemiología de la Consejería de Salud de la Región de Murcia y del Centro de Investigación Biomédica en Red (Ciber) de Epidemiología y Salud Pública (Ciberesp), clasifica las tareas domésticas más comunes según su intensidad para determinar cuáles son las que más contribuyen a prevenir el cáncer de estómago.

    Actividades como cocinar, hacer las camas o planchar son de intensidad baja. Por su parte, actividades como fregar el suelo o limpiar las ventanas son de intensidad alta. Entre estas últimas también se puede incluir jugar con los niños de manera activa.

    No es la primera vez que un estudio constata los beneficios de hacer las tareas domésticas. Una investigación del mismo grupo y publicada en la revista Preventive Medicine corroboró su influencia en la prevención de la mortalidad por cáncer y enfermedades cardiovasculares.

    Ambos estudios se suman a las numerosas investigaciones que refuerzan el importante papel de la actividad física en la salud y los riesgos del sedentarismo. La recomendación es realizar al menos 150 minutos de ejercicio a la semana (desde caminar, andar en bici, bailar) o 75 minutos si se realizan actividades de alta intensidad (running). El ejercicio físico previene enfermedades crónicas como el cáncer.