Navidad 2016

Leucemia: 5.000 diagnósticos al año

Leucemia: 5.000 diagnósticos al año

Leucemia: 5.000 diagnósticos al año. La investigación ha dado grandes pasos en el diagnóstico y tratamiento de una patología, cáncer de la sangre, de la que cada año se diagnostican en nuestro país 5.000 casos. Mejorar el tratamiento, reduciendo los efectos secundarios, es el objetivo de la nueva línea de investigación puesta en marcha por la Fundación Josep Carreras y para la que pide el apoyo ciudadano coincidiendo con la Semana Europea contra la Leucemia.

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    Leucemia: 5.000 diagnósticos al año. La investigación ha dado grandes pasos en la mejora del diagnóstico y tratamiento, pero la causa de la leucemia sigue siendo una pregunta sin respuesta. Diagnóstico de una patología hematológica maligna a la que, según datos médicos, se enfrentan en nuestro país un número importante de pacientes. Cada año se diagnostican 5.000 casos de leucemia, en torno a 7.000 de linfoma y otros dos mil de mieloma múltiple. Plantarle cara es posible, y la batalla se puede ganar, pero no sin antes hacer visible y concienciar a la población de lo que hay detrás de la leucemia y cómo podemos ayudar.


    Valora la vida. Es el mensaje positivo de la Fundación Josep Carreras y la Semana Europea contra la Leucemia. ‘No sabes lo fuerte que eres hasta que la vida te pone a prueba. Sonríe y disfruta de la vida, que es maravillosa’. Un mensaje detrás de que hay historias y testimonios reales y con el que se quiere concienciar a la población sobre la importancia de seguir luchando –a través de la investigación- contra la leucemia y otras patologías hematológicas malignas.

    La leucemia, cáncer de la sangre, se puede definir la proliferación descontrolada de una parte de las células de la sangre. Células anómalas que afectan a la médula ósea bloqueando la producción del resto de células normales, invadiendo la sangre y otros órganos. En condiciones normales, nuestro organismo produce las células sanguíneas (glóbulos rojos, glóbulos blancos, plaquetas) a medida que las va necesitando. Cada una de ellas desempeña una función esencial. Así, los glóbulos blancos nos protegen de las infecciones, los glóbulos rojos transportan el oxígeno por el cuerpo y las plaquetas ayudan a la coagulación de la sangre.

    Una alteración de su funcionamiento que puede derivar en enfermedades como aplasia medular –producción insuficiente de células de la sangre-, síndrome mielodisplásico –incapacidad de las células para desempeñar su función- y leucemias –producción en grandes cantidades de células cancerosas-. Se estima, según datos médicos, que cada año se diagnostican en nuestro país 5.000 casos de leucemia.

    La leucemia, en función de la evolución de la enfermedad, puede clasificarse en aguda y crónica. También admite otras clasificaciones, en función del tipo de célula afectada (linfoide y mieloide) o en función de la edad del paciente (leucemia infantil y adulta). La leucemia aguda se manifiesta de manera precoz y evoluciona con rapidez, al contrario de la leucemia crónica que puede implicar largos periodos sin síntomas. De hecho, tal y como señalan los especialistas, la leucemia crónica puede dar la cara en un control rutinario, sin que hayan aparecido antes síntomas o señales.

    Entre los síntomas más comunes de la leucemia se incluyen fatiga, debilidad, pérdida de peso, pérdida de apetito, episodios de fiebre y escalofríos, infecciones frecuentes, aumento de los ganglios linfáticos, bazo o hígado, encías inflamadas, sudoración excesiva (sobre todo durante la noche), dolor óseo o articular. Síntomas que, al ser similares a los de otras patologías, no deben alarmarnos hasta contar con un diagnóstico claro y certero, pero a los que sí debemos prestar atención ya que son una señal de que algo no va bien en nuestro organismo.

    El tratamiento de la leucemia varía en función del tipo y del paciente. La leucemia aguda requiere tratamiento inmediato para su remisión y, posteriormente, prevenir una posible recaída. En el caso de la leucemia crónica el paciente debe someterse a seguimiento para controlar los síntomas y adelantarse a un posible avance de la enfermedad. Entre los tratamientos se incluyen antibióticos, quimioterapia, radioterapia, trasplante de médula ósea o de sangre de cordón umbilical, transfusiones de sangre y terapia biológica.

    Las causas de mortalidad y complicaciones más frecuentes en los pacientes con leucemia, mieloma múltiple o linfomas son los efectos secundarios asociados al tratamiento, tales como las infecciones o las hemorragias. Precisamente, mejorar los tratamientos y evitar estos efectos secundarios es la nueva línea de investigación científica abierta por el Centro de Investigación Contra la Leucemia de la Fundación Josep Carreras y que, coincidiendo con la Semana contra la Leucemia, ha puesto en marcha la campaña Valora la Vida para recaudar fondos a través de mensajes SMS.

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