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¿Lipoma o quiste sebáceo?: Todas las diferencias

¿Lipoma o quiste sebáceo?: Todas las diferencias

¿Lipoma o quiste sebáceo?: Conoce todas las diferencias, porque ambas lesiones pueden parecer lo mismo, pero lo cierto es que no lo son. Aunque no suelen provocar mayores complicaciones, tampoco hay que ignorar su aparición.

por en Piel, Prevención, Salud de Mujer, Consejos Salud, Problemas Piel, Quistes
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    lipoma o quiste

    Pueden parecer lesiones similares, pero ¿qué diferencias hay entre un lipoma y un quiste sebáceo? En principio, aunque antiestéticosen ambos casos, no suelen entrañar mayores complicaciones, pero ello no implica que debamos ignorar su aparición. Vamos a ver las diferencias, las causas de aparición y el mejor tratamiento.


    Los lipomas y los quistes sebáceos son bultos de grasa que se forman debajo de la piel, pero aunque puedan parecer dos lesiones iguales lo cierto es que hay diferencias notables entre ambos. Un lipoma es un tumor benigno de tipo adiposo, mientras que el quiste es una acumulación de grasa.


    La primera diferencia la encontramos en su formación. Un quiste aparece por la obstrucción de los conductos de las glándulas de la piel que forman grasa, por lo que al retenerla se acumula y aparece el bulto. Mientras, el lipoma o tumor se forma por la proliferación excesiva de las células grasas que almacenan grasa debajo de la piel, formando una masa redonda.

    Los quistes sebáceos suelen aparecer bien delimitados, envueltos en una cápsula o bolsa formada por la dilatación de las paredes de las glándulas que se han obstruido, y dado que éstas se forman debajo de la piel, los quistes están adheridos a ella. Al impedir la salida del sebo (el cual también tiene su función, impermeabilizante y lubricante de la piel), los quistes se hacen visibles en forma de puntos negros o blancos. Si la obstrucción continúa, se terminará por dilatar y alcanzar un tamaño que varía en función de los tipos de piel. Por su parte, los tumores no suelen aparecer unidos a la piel, y de hecho se pueden mover por debajo.

    Tanto los quistes como los sebáceos son más frecuentes en la edad adulta.

    Pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, aunque los quistes, por ejemplo, son más frecuentes en la cara, espalda y pecho. El padecer acné puede hacer más vulnerable nuestra piel a la formación de los quistes sebáceos.


    En cuanto al tratamiento, también hay diferencias importantes, de ahí que sea fundamental contar con un diagnóstico certero. Los quistes se pueden abrir para proceder a su vaciado, aunque si no se elimina bien la cápsula que los envuelve pueden volver a aparecer con cierta facilidad. También es importante tener en cuenta que los quistes se pueden infectar, por contacto con otros gérmenes o bacterias de la piel. Si se produce una infección, el quiste se puede llenar de pus, por lo que hay que vaciarlos y erradicar los riesgos.

    Por su parte, los tumores, aunque no suelen provocar molestias ni presentar síntomas, se pueden extirpar, bien por motivos estéticos o porque están localizados en una zona que, a larga, sí puede crear algún inconveniente. De hecho, es frecuente que vayan apareciendo en varias zonas del cuerpo. Tanto para eliminar los quistes como los tumores se utiliza anestesia local, y tan solo quedará una mínima y casi imperceptible cicatriz. Salvo en un caso, cuando aparece un tipo de lipoma muy particular, sobre todo en la espalda, que crece hacia dentro y que, si no se elimina, puede introducirse en la musculatura. En este caso se aplica anestesia general.

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