Navidad 2016

Los 10 hábitos higiénicos que sería mejor cambiar

Los 10 hábitos higiénicos que sería mejor cambiar

Los 10 hábitos higiénicos que sería mejor cambiar. Algunos hábitos o actos cotidianos los realizamos de manera automática, pero ¿lo estamos haciendo de manera correcta o estamos poniendo en riesgo nuestra salud?

por en Prevención, Salud de Mujer, Consejos Salud, Hábitos saludables
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    ¿Cuáles son nuestros hábitos de higiene? Tal vez nunca lo hayamos pensado o no se nos haya pasado por la cabeza si, después de todo, la higiene personal es correcta. Vamos a detenernos en algunos hábitos a los que quizá sí deberíamos prestar más atención. Hablamos de los 10 hábitos higiénicos que sería mejor revisar o modificar.


    Algunos hábitos higiénicos los realizamos de manera automática, sin pensar mucho en si lo estamos haciendo de la manera más correcta, es decir, sin que eso pueda suponer un riesgo para nuestra salud. Sin embargo, hay riesgos detrás de algunas de las prácticas higiénicas cotidianas. No olvidemos, por ejemplo, que las bacterias y los ácaros son capaces de esconderse y pasar inadvertidos.


    Veamos cuáles son, por tanto, esos hábitos higiénicos que podemos mejorar solo con hacer algunos cambios.

    1. Lavado de la ropa de cama: Algo tan sencillo como lavar la ropa no está exento de riesgos, incluso cuando lo hacemos en la lavadora. Según una investigación llevada a cabo por la Universidad de Arizona en un solo lavado en la lavadora se pueden generar en el agua hasta cien millones de bacterias, en concreto de la Escherichia Coli, transmitiéndose luego al siguiente lavado. Para solventar este problema, lo más aconsejable es lavar la ropa de cama a la máxima temperatura y evitar que permanezca húmeda.
    2. Cuidado con el inodoro: Los gérmenes fecales pueden dispersarse en el aire. La culpa la tiene el inodoro, por lo que siempre es recomendable mantener la tapa bajada, más allá de que se trate de una mera cuestión estética. De igual manera, hay que tener especial cuidado con la limpieza del cepillo de dientes, el cual también puede acumular bacterias (de ahí que sea recomendable cambiarlo, al menos, cada tres meses).
    3. Las bacterias del ombligo: ¿Nos limpiamos bien el ombligo? Según los investigadores en el ombligo de una persona se pueden detectar miles de bacterias. De hecho, en un estudio realizado recientemente se constató la existencia de más de 2.300 especies de bacterias en el ombligo de los 60 participantes. El dato más curioso es que de éstas, más de 1.400 eran totalmente desconocidas para los investigadores. ¿Alguna vez habías pensado que el ombligo fuera el refugio de tantas bacterias?
    4. No conviene lavar el cabello todos los días: Aunque estamos acostumbrados a lavarnos el pelo todos los días, resulta que los expertos en dermatología lo desaconsejan. En concreto, un estudio realizado en la Universidad de Columbia constató que lavarse el pelo todos los días no es bueno, ya que elimina el sebo del cuero cabelludo. El lavado del cabello se debe lavar 2-3 veces a la semana y con un champú suave.
    5. Las lentes de contacto: Aunque pensemos que es suficiente limpiar las lentes de contacto con agua, no es cierto, sino todo lo contrario, es un error.

      De esta manera las lentes pueden convertirse en un vehículo de transmisión de bacterias que pueden dañar los ojos (causar infecciones en concreto). Además, hay que asegurarse que las lentes están bien secas, porque los gérmenes tienden a proliferar en superficies mojadas o húmedas.

    6. Alimentos caídos al suelo: Deben recogerse de inmediato y, sobre todo, no comerlo. Simplemente con caer al suelo, el alimento puede recoger el 99% de los gérmenes presentes en esa superficie. Todo depende, lógicamente, del tipo de suelo, pero hay que evitar que los alimentos caigan encima de las alfombras o sobre superficies húmedas. Después de recogerlos, hay que lavarse bien las manos antes de volver a sentarse a la mesa. Importante también seguir unas normas básicas en seguridad alimentaria (manipulación de alimentos).
    7. Secadores para las manos: En los baños públicos es común encontrar un secadero de manos de aire caliente. Sin embargo, usarlos no siempre es la mejor idea. Los expertos recomiendan utilizar mejor toallas de papel, para evitar dejar ningún resto en las manos. Si utilizamos el secador nuestras manos se convierten en imanes para atraer más gérmenes.
    8. Cuidado con el jabón antibacteriano: Ya que puede alterar las hormonas. Sí, aunque pensemos que es la solución para lavar las manos a fondo, sin embargo también pueden alterar nuestro estado hormonal. Piense en ello la próxima vez que lo use.
    9. Cuidado con el fregadero de la cocina: La zona que puede acumular mayor número de gérmenes es el fregadero de la cocina. Los restos de alimentos y los platos en remojo son un terreno fértil para el crecimiento de las bacterias, como la salmonella o la Escherichia Coli.
    10. Cuidado con los productos para el acné: El acné es un problema para muchas personas. ¿Cómo resolverlo? Es aconsejable utilizar productos específicos, recomendados por el médico o dermatólogo, y que no resulten agresivos o que contengan alcohol. De lo contrario, el efecto será justo el no deseado, ya que los productos o jabones inadecuados pueden resultar abrasivos y, en lugar de reducir el acné, lo agravarán.

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