Memoria: Cómo mantenerla activa

Memoria: Cómo mantenerla activa. Mantener unos hábitos saludables y las ganas de seguir aprendiendo son dos premisas fundamentales para mantener activa y mejorar nuestra memoria. Aunque la edad suele estar relacionada con la pérdida de memoria, en nuestras manos está seguir una serie de consejos y hábitos saludables para mantener su agudeza el máximo tiempo posible.

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    memoria activa

    Memoria: Cómo mantenerla activa. La memoria es un proceso complejo que registra, almacena y utiliza la información. El modo de almacenar esas piezas o fragmentos de información hará que luego pueda recordarse o utilizarse con más o menos facilidad. Cualquier interferencia en el proceso de almacenamiento (estar pensando en otra cosa, no prestar atención) hará que luego nos resulte más difícil recordar. Aunque hacerse mayor es, sin duda, un factor relacionado con ciertos tipos de pérdida de memoria, también está en nuestras manos el hacer mucho por mejorar la memoria.

    Es cierto, y así lo constatan los datos médicos y científicos, que la edad es un factor relacionado con la pérdida de memoria como síntoma o consecuencia de algún tipo de demencia. Mantener activa nuestra memoria es una medida preventiva que está en nuestras manos adoptar. Una serie de consejos y hábitos saludables para mejorar la memoria y para ganar en salud. Para tratar de mantener una memoria aguda el máximo tiempo posible, los especialistas aconsejan seguir unas premisas fundamentales:

    • Seguir un estilo de vida sano. La alimentación desequilibrada, el hábito de fumar, el estrés, los problemas de sueño, el sedentarismo pueden contribuir a la aparición de los problemas de memoria porque agotan nuestra energía.
    • Seguir aprendiendo y ejercitando la memoria, mantenerse mentalmente activo leyendo, escribiendo un diario, resolviendo crucigramas y pasatiempos, haciendo puzzles, participando en nuevas actividades.
    • Evitar el estrés y aprender a relajarse, ya que la pérdida de control o el sentirnos a merced de las circunstancias, interfiere en nuestra memoria.
    • Pasar tiempo con personas que se interesen por nuevas ideas y disfrutar de las conversaciones beneficia a nuestras capacidades mentales.

    Pese a las diferencias que hay entre el olvido y el despiste, si notamos que nuestra memoria ya no es lo que era debemos consultar al médico, ya que puede ser una señal de algún problema de salud. No obstante, puede haber más causas que interfieran en la mala función de la memoria, como abusar de ciertos medicamentos (sedantes, tranquilizantes), el exceso de bebidas alcohólicas o problemas de depresión y ansiedad.

    Si nuestra memoria ha perdido agudeza, podemos ayudarla con algunas estrategias, como por ejemplo:

    • Evitar hacer demasiadas cosas al mismo tiempo.
    • Utilizar una lista o un bloc de notas para no dejarlo todo en manos de nuestra memoria.
    • Desarrollar rutinas de control y reforzar repitiendo en voz alto lo que queremos recordar. Por ejemplo, antes de salir de casa, comprobar siempre que llevamos todo lo que necesitamos. El humor y la imaginación es una buena clave en muchas ocasiones para recordar las cosas. Por ejemplo, si queremos recordar un nombre, asociarlo a algo significativo nos lo hará más fácil.

    Memoria: Tipos

    Cuando hablamos de memoria podemos hacerlo de dos tipos básicos: la memoria a corto plazo y la memoria a largo plazo. La primera es la que mantenemos en un momento dado, por ejemplo un nuevo número de teléfono. La memoria a largo plazo, por su parte, incluye la memoria semántica (conocimientos de una determinada área), de procedimiento (recordar cómo conducir) y episódica (recordar las cosas de cada día, dónde se dejan las llaves, por ejemplo).