Mitos sobre el infarto y las enfermedades del corazón

Dar por ciertos algunos mitos sobre el infarto y las enfermedades del corazón puede pasar factura a la salud.

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    Mitos sobre el infarto y las enfermedades del corazón

    ¿Sabías que algunas de las enfermedades del corazón son asintomáticas? El infarto, por ejemplo, no siempre avisa, aunque tendemos a relacionarlo directamente con un dolor previo en el pecho o en el brazo izquierdo. Es uno de los mitos o creencias erróneas sobre el infarto y las enfermedades que afectan al corazón. Y en cuestión de salud los mitos pueden pasar factura, sobre todo teniendo en cuenta que las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en el mundo. Vamos a ver, más detenidamente, cuáles son algunas de las medias verdades que conviene aclarar.

    Mito 1: Las personas jóvenes no sufren infartos

    Totalmente erróneo. Aunque es verdad que a más edad más riesgos porque se van envejeciendo las arterias, el infarto no depende de la edad, y de hecho pueden producirse en personas jóvenes. En estos casos el componente hereditario juega un papel importante, pero también el seguir una vida sedentaria y una alimentación desequilibrada aumentan los riesgos de padecer problemas cardíacos a edades más tempranas.

    Mito 2: El estrés provoca infartos

    Puede ser un factor desencadenante pero, en términos médicos, un infarto se produce por la interrupción del flujo sanguíneo de las arterias (arteriosclerosis). Tal y como han constatado numerosos estudios además del estrés hay que tener en cuenta otros factores como diabetes, hipertensión, sobrepeso u obesidad, colesterol alto, tabaquismo y sedentarismo.

    Mito 3: El infarto avisa con dolor de pecho

    Lo cierto es que no todas las personas que padecen un infarto notan los mismos síntomas. El dolor de pecho, junto a otros como dificultades para respirar a mareos, sudor frío, sensación de náuseas, son los más comunes. Además el dolor de pecho no significa que irremediablemente se tenga un infarto, ya que es un síntoma común a otras patologías.

    Mito 4: Las mujeres tienen menos riesgos de infarto

    No es cierto, sobre todo si se sigue un estilo de vida poco saludable. Sí es cierto que antes de la etapa de la menopausia, según datos médicos, las mujeres sufren menos infartos, en gran medida por el efecto protector que ejercen las hormonas femeninas; sin embargo, las probabilidades se igualan a las de los hombres al llegar a la menopausia, cuando se produce un notable descenso de los estrógenos.

    Mito 5: Los síntomas del infarto son iguales en hombres y mujeres

    Erróneo, y de hecho hay grandes diferencias y que conviene conocer. En el caso de las mujeres los síntomas del infarto pueden llegar a confundirse con otros trastornos, ya que puede presentarse con dolor en el abdomen, dolor en la espalda, dolor en la mandíbula, dificultades para respirar, sensación de náuseas y cansancio extremo.

    Mito 6: Los infartos son hereditarios

    El hecho de que los progenitores tuvieron problemas del corazón solo indica una mayor vulnerabilidad y la importancia de cuidarse, pero no necesariamente implica que vayamos a padecer un infarto. El no tener antecedentes familiares de infarto o problemas cardíacos no quiere decir que no tengamos que controlar los factores de riesgo.

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