Mitos y verdades sobre el consumo de la leche

Aunque es un alimento común en nuestros hogares, lo cierto es que aún no hay acuerdo científico sobre si la leche es un alimento beneficioso para nuestra salud. Toma nota sobre los mitos y verdades del consumo de leche.

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    Mitos y verdades sobre el consumo de la leche

    En EllaHoy nos hemos propuesto desmitificar algunas de las afirmaciones que se dicen de la leche, aunque ya te adelantamos que no es algo sencillo y no siempre podemos darte una respuesta concreta, porque de hecho, la comunidad científica y médica aún no se pone de acuerdo sobre si la leche es beneficiosa o no para nuestra salud.

    Creemos que es importante, al menos, estar informados de los últimos estudios científicos y darnos el tiempo de reflexionar sobre si realmente beber mucha leche al día nos aporta algún beneficio o, por el contrario, nos daña. La industria y el marketing alimentario de los lácteos nos bombardean constantemente para que los consumamos, explicándonos las grandes propiedades que se supone que tienen y todos los beneficios que tendrán sobre nuestra salud. Sin embargo, en España cada vez hay más intolerantes a la lactosa y constantemente nos llegan noticias sobre el peligro que tienen para las mujeres las leches y lácteos hormonados. Otras veces nos dicen que la leche es beneficiosa para algunos tipos de cáncer, como el cáncer de cólon, pero que fomenta algunos tipos de cáncer, como el de ovarios y próstata.

    En fin, es difícil darnos una idea con tanta información contradictoria, pero trataremos de darte toda la información desde el principio, para que tomes la decisión que consideres sobre tu consumo de leche. Comenzamos con los mitos y verdades sobre el consumo de leche.

    Tomar leche fortalece los huesos

    Durante años, todos los niños occidentales se tomaban un vaso de leche en el desayuno y la cena, porque supuestamente ayudaba al crecimiento óseo gracias a la cantidad de calcio que proporciona la leche. Hoy esta afirmación casi es un mito, porque cada vez son más los estudios científicos que dejan a un lado el consumo de leche como primordial para tener una buena salud ósea.

    Para empezar, dentro de Europa hay una gran confusión sobre el consumo total de calcio que necesitamos diariamente. Mientras que en Reino Unido se establece que un adulto debería tomar 700mg de calcio al día, en España se recomiendan 900mg. Y la Autoridad Europea para la Seguridad de los Alimentos (EFSA) también cambia la proporción: 1000 mg al día para adultos de 18-24 años y 950mg para mayores de 25 años. Y ya no digamos con el consumo recomendado de calcio para mujeres lactantes, que en el Reino Unido sube un 60% del consumo recomendado habitual, mientras que la EFSA considera que se deben mantener los niveles recomendados habituales en función de la edad.

    Es decir, que no hay un consenso sobre cuánto calcio necesitamos, por lo que no podemos saber si ingerir mucha leche nos ayudará o no a mantener unos niveles adecuados de calcio en nuestro cuerpo.

    Además, en la metabolización del calcio interfieren otros aspectos, por lo que ingerir grandes cantidades de calcio, ya sea mediante la leche, lácteos o suplementos, no es siempre la mejor opción. Según unas investigaciones publicadas en la British Medical Journal en 2015, aumentar la ingesta de calcio no previene fracturas ni es bueno para remineralizar los huesos. De hecho, una investigación comparativa publicada en JAMA Pediatrics, da cuenta de que los niños que viven en países donde se consume menos leche sufren menos facturas. Aunque es cierto que habría que ver de qué otro alimento obtienen el calcio o si lo cierto es que no es tan alto el aporte necesario de calcio. Una incógnita con la que nos tendremos que quedar. Por el contrario, otra investigación publicada en el American Journal of Clinical Nutrition concluyó que no consumir leche de vaca durante la niñez se vincula a menor densidad ósea y a baja estatura. Así que en este punto, estamos confundidos, como la mayoría de la población.

    La leche es el mejor aporte de calcio

    Y siguiendo con el calcio, sí te podemos asegurar que esta afirmación es un mito extendido y que no es cierto. La misma Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard explica en su guía de nutrición que la leche no es ni la mejor ni la única fuente de calcio a la que podemos acceder.

    De hecho, hay muchos alimentos que aportan grandes cantidades de calcio y son mucho más nutritivos y saludables, ya que además aportan otros nutrientes necesarios para el organismo humano: encuentras calcio en judías, acelgas, soja, nueces, brócoli y otras verduras que además de calcio, aportan vitamina D, necesaria para que el organismo pueda absorber el calcio. Es más, existen otros factores importantes en el mantenimiento de una buena salud ósea que ayudan a prevenir la osteoporosis, como realizar actividad física (sobre todo ejercicios de fuerza), mantener una dieta con buenos niveles de vitamina D, magnesio y vitamina K (que se obtienen en su mayoría de las verduras), moderar el consumo de sal, no consumir bebidas alcohólicas y no fumar. Si te gusta la leche y los lácteos, las recomendaciones de algunos expertos (no todos) es que tomes yogurt y leche baja en grasa y cultivada de pasto.

    La leche es un buen alimento para las mujeres

    Pues aquí depende de qué leche. Si es fresca y orgánica, tal vez pueda ser beneficiosa, pero lo cierto es que la mayoría de leches industriales están cargadas de hormonas provenientes de las vacas lecheras, así como de diferentes sustancias como azúcares y grasas que no son la mejor opción para una alimentación saludable, mucho menos en el caso de las mujeres, a las que el exceso de hormonas les perjudica seriamente.

    En cuanto al calcio, la realidad aplasta los mensajes promocionales acerca de los beneficios de la leche y los productos lácteos, porque en España en 2015 una de cada cuatro mujeres posmenopáusicas padecía osteoporosis según la Sociedad Española de Reumatología, una tendencia que señalaban iba en aumento. Así que parece que a estas generaciones de mujeres que bebieron leche hasta hartar, no les ha funcionado la ingesta de leche.

    Beber leche engorda

    Sí engorda, si la bebes en exceso. De hecho, según la investigación publicada en Archives of Disease in Childhood, afirma que los niños que superan tres vasos al día de leche puede causarles obesidad y sobrepeso. Y es que la leche tiene grandes cantidades de azúcar y grasa, sobre todo la leche entera, lo que más de una vez ha sido motivo de polémica. En general, cualquier lácteo azucarado es mejor evitarse y optar siempre por los lácteos naturales, si son orgánicos y de pasto, mucho mejor.

    Beber mucha leche produce intolerancia a la lactosa

    Aunque los datos indican que en los países donde más se bebe leche y más productos lácteos se consumen existe un mayor porcentaje de personas con intolerancia a la lactosa, de momento, las investigaciones médicas no son concluyentes. La intolerancia a la lactosa se produce cuando el intestino delgado es incapaz de producir o produce cantidades insuficientes de una enzima llamada lactasa, que es la encargada de asimilar la lactosa. Pero existen varias causas que se identifican con esta anomalía, como una infección gastrointestinal o nacimientos prematuros, entre otros. Por lo que no es concluyente que el hecho de tomar muchos lácteos provoque intolerancia. Eso sí, si tienes intolerancia, no lo sabes y tomas mucha leche, te acabará afectando a tu salud intestinal tarde o temprano. Así que lo ideal es que tu consumo de lácteos y leche sea moderado o bajo.

    Beber leche previene el cáncer

    Una investigación de la Sociedad Americana del Cáncer publicada en el Journal of Clinical Oncology asegura que una dieta rica en leche puede alargar la vida de las personas que sufren cáncer de colon, aunque algunos científicos difieren sobre esta afirmación.

    Sea como sea, lo cierto es que no hay ningún estudio que establezca que la leche previene algún tipo de cáncer. Por el contrario, encontramos estudios, como el de la Escuela de Salud de Harvard que asegura que la leche puede incrementar el riesgo de padecer cáncer de pecho, próstata y de ovario, debido a que en la leche de vacas embarazadas existen estrógenos que pueden influir en la aparición de cánceres de próstata, ovario y pecho. De hecho, esta investigación ponía de manifiesto que en los países donde se consumía más leche y quesos, el número de cánceres de este tipo era mayor.

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