Navidad 2016

Obesidad: Dormir poco aumenta el riesgo de padecerla

Obesidad: Dormir poco aumenta el riesgo de padecerla

Obesidad: Dormir poco aumenta el riesgo de padecerla. El 20% de la población española padece obesidad, una enfermedad cada vez más frecuente y que, tal y como se ha constatado, también guarda una estrecha relación con el sueño, en concreto, con las horas de descanso. Así, dormir menos de cinco horas aumenta las posibilidades de ganar peso, un factor de riesgo más de la obesidad y, con ella, de otras enfermedades como la diabetes o la hipertensión arterial. Dormir es bueno para nuestra salud.

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    sueño y obesidad

    Obesidad: Dormir poco aumenta el riesgo de padecerla, uno de los trastornos cada vez más frecuentes y sobre el que los profesionales de la medicina no se cansan de llamar la atención ante unas cifras de prevalencia cada vez más altas. Obesidad de la que también se ha constatado mantener una estrecha relación con el sueño, tal y como concluyen los últimos estudios. Así, según la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), dormir menos de cinco horas, sobre todo en el caso de los niños, puede llegar a duplicar los riesgos de padecer obesidad.


    Dormir bien y, sobre todo, las horas necesarias, es fundamental para nuestro cuerpo y, como también señalan los médicos y expertos, para reducir los riesgos de enfermedades como la obesidad, un trastorno cada vez más frecuente, no solo entre la población adulta, sino también entre los más jóvenes. De hecho, según los datos de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, más del 20% de la población padece obesidad, puerta de entrada además de otros problemas de salud como la diabetes (generalmente, diabetes de tipo 2), hipertensión arterial, hiperlipemia o apnea del sueño, entre otras.

    Los estudios llevados a cabo durante los últimos años han constatado que la relación entre sueño y obesidad es más fuerte de lo que se pensaba. Así, entre los hábitos de vida saludables, los médicos subrayan la importancia de prestar especial atención al sueño y a las horas de descanso. Lo más aconsejable es dormir entre siete y ocho horas al día.

    Un consejo que, en el caso de los niños, es todavía más importante, ya que una de las primeras consecuencias de dormir mal es la falta de apetito a la hora del desayuno, una de las comidas esenciales en una dieta sana y equilibrada. Empezar mal el día, con menos aportes energéticos de los necesarios, es el primer paso para aumentar el riesgo de padecer obesidad. En conclusión, los malos hábitos de sueño convierten a los niños en candidatos a ser obesos en la edad adulta.

    En el caso de los adultos, y en concreto según un estudio llevado a cabo con más de 68.000 mujeres (durante un periodo de más de quince años), dormir menos de cinco horas aumenta notablemente las posibilidades de ganar peso, casi el doble, ya que los resultados señalaron que las que dormían poco tenían más del 30% de posibilidades de ganar hasta 15 kilos de peso, frente a las que dormían 7-8 horas de media.

    La falta de sueño o el dormir mal tiene consecuencias sobre nuestro cuerpo, no solo porque puede producir malestar, cambios de humor o apatía, sino también porque aumenta nuestro apetito (al aumentar las hormonas), lo que nos hace saciarlo en muchas ocasiones a base de alimentos grasos y con exceso de azúcar. En concreto, las horas de sueño inciden sobre las hormonas del apetito, la leptina y la ghrelina, responsables de la sensación de hambre y de estimular nuestro apetito.

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