Navidad 2016

Pies: Pros y contras de usar chanclas

Pies: Pros y contras de usar chanclas

Pies: Pros y contras de usar chanclas. Son, sin duda, el calzado más utilizado durante los meses de calor, por su comodidad y porque favorecen la transpiración del pie. Sin embargo, su uso prolongado y, sobre todo, utilizarlas en espacios o superficies como el asfalto y para dar largos paseos, puede tener efectos contraproducentes para la salud de nuestros pies.

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    usar chanclas

    Pies: Pros y contras de usar chanclas. Se han convertido en un calzado indispensable para los meses de verano, especialmente si nos acercamos a la playa o piscina, pero de la misma manera que las chanclas evitan el contagio de hongos en los espacios públicos, también pueden tener otros efectos sobre la salud de nuestros pies menos beneficiosos. Hacer un uso moderado de las chanclas ayudará a evitar que nuestros pies sufran más de lo debido. Pero, ¿cuáles son las ventajas y los inconvenientes de usar chanclas?


    Son ideales para mantener nuestros pies frescos en verano y, sobre todo, para evitar la aparición o el contagio por hongos (dematofitos y cándidas) en espacios públicos y húmedos como las piscinas a los que nos exponemos si andamos descalzos. Pero de la misma manera que tienen sus ventajas, también pueden ser causa de algunos problemas en los pies si las usamos de manera prolongada. Así, por ejemplo, los especialistas en podología apuntan a que usar de manera continuada, sin cambiar de calzado, las chanclas puede provocar sobrecarga y rozaduras en los pies. No es el único riesgo al que debemos prestar atención si somos de los que nos gusta usar chanclas por su comodidad. Hacerlo sin poner en riesgo nuestros pies es posible, parte de nuestro cuerpo que también requiere sus cuidados especiales.

    Las chanclas son un calzado pensado, tal y como subrayan los podólogos, para usar en momentos puntuales y mejor sobre superficies naturales (hierba, arena), pero por su diseño y el material que se utiliza no están hechas para un uso prolongada ni para dar grandes paseos o caminatas (ni siquiera por el asfalto de la ciudad), ya que no aporta la sujeción correcta y adecuada del pie, lo que obliga a realizar continuos esfuerzos con los dedos, pudiendo ser causa de sobrecarga, molestias, ampollas o rozaduras. Dificulta el equilibrio a la hora de andar (mayor riesgo de caídas o tropiezos) y son causa de más dolores que el resto del calzado (rodillas, espalda), ya que la goma que sirve de soporte no evita el impacto de la planta del pie contra las superficies o terrenos más duros.

    Aunque algunos de los problemas no aparecen de manera inmediata, también pueden ser causa de tenditinis o de fascitis plantar.


    Recomendaciones de los especialistas en podología y traumatología que vienen avaladas por estudios, como el realizado en Estados Unidos por la National Foot Health Assessment que apunta que ocho de cada diez personas han tenido problemas en los pies a lo largo de su vida como consecuencia de utilizar las conocidas chanclas o chancletas. Un calzado, por otra parte, que no recomiendan usar en el caso de los niños, ya que el pie de los más pequeños todavía no se ha terminado de desarrollar. En su caso, lo más aconsejable es utilizar un tipo de calzado reforzado en el talón y con la puntera amplia para permitir que los dedos no estén presionados.

    Esto, lógicamente, no quiere decir que haya que renunciar al uso de un calzado cómodo, ligero y que favorece la transpiración del pie cuando las altas temperaturas se disparan, sino que debemos utilizar las chanclas para lo que han sido diseñadas y concebidas, para espacios como playas, piscinas, gimnasios o para andar por casa.

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