Navidad 2016

Qué problemas graves puede causar la deshidratación en verano

Qué problemas graves puede causar la deshidratación en verano

No ingerir suficiente líquido, sobre todo en verano, puede provocar deshidratación, poniendo en riesgo la salud.

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    Qué problemas graves puede causar la deshidratación en verano

    El agua es fuente de salud y bienestar. Cuidar la hidratación, es decir lo que bebemos y cuánta cantidad, es fundamental para preservar la salud del organismo. Hidratación que, especialmente en los meses de verano, no debemos descuidar ya que la pérdida de nivel hídrico puede conllevar serias consecuencias para la salud. En verano, las altas temperaturas, el exceso de sudor, la práctica de ejercicio, obligan a incrementar la ingesta de líquidos (especialmente agua), debiendo beber agua no solo cuando tenemos sed. Entre los grupos de población que deben ser especialmente precavidos con la hidratación en verano se incluyen los niños, ancianos, embarazadas, deportistas.

    La deshidratación se puede definir como el balance negativo de agua corporal, cuando la excreción de líquidos supera al consumo. ¿Sabías que perder tan solo entre 1 y 2% del agua corporal ya afecta a la salud? Sed intensa, pérdida de apetito, malestar, debilidad o dolores de cabeza pueden ser las primeras señales de que no estamos tomando suficiente líquido.

    Una deshidratación moderada (en torno al 2,8%) aumenta la fatiga y la pérdida de memoria. Una pérdida superior al 11% del peso corporal puede poner en riesgo la vida, produciendo fallo renal, disminución del volumen sanguíneo, espasmos musculares, problemas de circulación y presión arterial.

    La deshidratación no es un trastorno que debamos, en absoluto, desestimar, sino todo lo contrario, ya que está asociada con infección del tracto urinario, mayor riesgo de caídas, formación de piedras en el riñón, problemas dentales, trastornos broncopulmonares, dolor de cabeza y migrañas y problemas de estreñimiento.

    La gravedad de la deshidratación depende de la velocidad a la que se ha perdido agua, siendo más graves los síntomas ante una pérdida brusca. La solución: incrementar la ingesta de líquidos en nuestra dieta. La recomendación, sobre todo cuando hace calor, es beber al menos entre 2 y 2,5 litros de líquido al día (agua, zumos naturales, infusiones, sopas…).

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