Navidad 2016

Rodaja de limón en el agua: Jamás volverás a hacerlo

Rodaja de limón en el agua: Jamás volverás a hacerlo

Y es que las cáscaras de limón que añadimos a las bebidas puede ser el escondite de bacterias y microorganismos. Descúbrelos.

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    Rodaja de limón en el agua: Jamás volverás a hacerlo

    ¿Sabías que es posible que al poner una rodaja de limón en el agua estés bebiendo algo más de lo que esperabas? Sigue leyendo y, a buen seguro, que a partir de ahora jamás volverás a hacerlo tan a la ligera.


    Una rodaja de limón en el agua es una petición habitual en los bares y restaurantes. Una petición que, como vamos a ver, conviene no hacer, y sobre todo beber, sin alguna prevención. Y es que esta bebida, que puede parecer tan inocua, podría en realidad ocultar una gran cantidad de microorganismos poco apetecibles y saludables. Veamos por qué.

    Los investigadores de un reciente estudio realizado en Estados Unidos sobre salud ambiental recogieron muestras de la cáscara y la pulpa de más de 70 limones procedentes de una veintena de restaurantes. El resultado fue sorprendente: el 70% tenía microorganismos. Las muestras fueron recogidas en el momento de servir la bebida, antes de beberla. Sí es cierto que a los investigadores les ha quedado una duda y es de donde proceden exactamente todos estos microorganismos, los cuales, como constata el estudio, pueden sobrevivir en los limones. Según las hipótesis planteadas puede haberlo traído un empleado o proceder de la carne cruda (contaminación cruzada). Por lo tanto, la conclusión es que cuando se añade una rodaja de limón a la bebida también se pueden añadir microbios potencialmente perjudiciales.

    Un estudio similar realizó el profesor de microbiología y patología de la NYU Langone Medical Center, Philip Tierno, en este caso por encargo de la cadena de televisión ABC, constatando que a la hora de manipular los limones no siempre se siguen todas las reglas de higiene y seguridad alimentaria. Así, en este estudio se constató que no todo los empleados de los restaurantes utilizaban guantes para manipular los limones. Además, no todos lavaban los limones antes de cortarlos.

    De igual manera, los limones también están expuestos a la contaminación cruzada (tocar otros alimentos u objetos luego cortar el limón sin lavarse las manos).

    Entre los microorganismos más frecuentes y que se detectaron en las cáscaras de limón se incluyen aquellas bacterias procedentes de los intestinos (materia fecal), de la piel y de las vías respiratorias (al toser, hablar o estornudar). Entre las especies detectadas se incluyen las bacterias E.coli, Cándida y Staphylococcus epidermidis. Hay más virus que pueden contaminar alimentos como las rodajas de limón, tales como el norovirus (gripe estomacal) o el virus de la gripe.

    Lógicamente, esto no quiere decir que por el simple hecho de poner una rodaja de limón en el agua vayamos a caer enfermos. Simplemente, nos puede hacer más vulnerables y nos expone a una serie de agentes externos perjudiciales. Tampoco hay por qué renunciar al agua con limón. Una alternativa es exprimir directamente el jugo del limón en el agua, en lugar de dejar la cáscara flotando. De este modo se reduce la exposición a las bacterias.

    No solo las cáscaras de limón han sido objeto de atención por parte de los expertos. Y es que, en los espacios públicos en los que se sirven comidas, hay otros escondites para las bacterias y microorganismos. Desde los botes de kétchup al salero y, por supuesto, pasando por otras variedades de frutas que también se incluyen en la bebida, como la cereza o guinda.

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