Navidad 2016

Síndrome comedor nocturno: Cómo reconocerlo

Síndrome comedor nocturno: Cómo reconocerlo

Síndrome comedor nocturno: Cómo reconocerlo. Es uno de últimos desórdenes alimentarios identificados, el cual se caracteriza por atracones nocturnos y anorexina matutina, retrasando lo máximo posible la ingesta de comida durante el día. Al igual que otros trastornos, como la anorexia o la bulimia, puede poner en serio riesgo nuestra salud, al tiempo que es un factor de riesgo a medio-largo plazo de obesidad.

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    sindrome comedor nocturno

    Síndrome comedor nocturno: Cómo reconocerlo. Es la denominación de uno de los últimos trastornos de la conducta alimentaria identificados, un problema que preocupa a los especialistas por su incidencia en la población más joven. De hecho, según datos médicos, uno de cada 5 jóvenes es vulnerable a padecer un trastorno alimentario. La prevención es una herramienta esencial, al igual que el diagnóstico, ya que estamos ante una serie de trastornos que pueden poner en serio riesgo nuestra salud.


    La anorexia y la bulimia eran hasta ahora los trastornos de la conducta alimentaria más frecuentes y conocidos. Sin embargo, no son los únicos y la lista de trastornos alimentarios ha identificados ha crecido en los últimos años convirtiéndose en un serio problema de salud. Un abanico de trastornos muy complejos y que redundan de manera directa en la salud de quien los padece. Trastornos nuevos entre los que se encuentran la vigorexia, ortorexia o el denominado síndrome del comedor nocturno. ¿Cómo reconocerlo?, ¿cuáles son sus causas y cómo se puede prevenir? Son algunas de las preguntas más comunes sobre un trastorno del siglo XXI, tal y como lo definen los médicos y especialistas, y que está entre uno de los principales motivos de los problemas de sobrepeso.

    Algunos de los desórdenes alimentarios que se han venido detectando en los últimos años desvelan síntomas que pueden pasar desapercibidos. Además, en muchos casos, se trata de episodios que no se producen todos los días. Sin embargo, la vulnerabilidad de nuestro organismo aumenta si no se diagnostica y trata a tiempo. Trastornos alimentarios que conllevan, por tanto, un importante impacto sobre nuestra salud, y entre los que se encuentra el síndrome del comedor nocturno.

    De entrada, las personas que padecen este trastorno también tienen problemas de insomnio.

    Dificultades para descansar a las que se suman, entre otros síntomas, el no desayunar nada por la mañana (lo que se conoce como anorexia matutina) y retrasar lo máximo posible la hora de la comida. Esto provoca que por la noche se produzca una ingesta excesiva de comida (hiperfagia). Es el círculo de este desorden de la conducta alimentaria. Según datos médicos –recogidos en la publicación Controversias sobre los trastornos alimentarios, elaborado por el Instituto Tomás Pascual- se estima que en torno a 1,5% de la población en el mundo padece este tipo de trastorno que está directamente relacionado con el estrés nocturno, lo que lleva a quien lo padece a comer en exceso por la noche y a ingerir, en algunos casos, durante el día menos del 40% de las calorías que necesita.

    Desorden de la dieta que tiene, por tanto, mucho que ver con el estrés, la ansiedad e, incluso la depresión. Levantarse por la noche, al menos una vez, y darse un atracón de comida, tiene una consecuencia después de varios meses de mantener esta conducta, los problemas de sobrepeso y obesidad. Saber cuáles son nuestros riesgos de padecer este síndrome es posible a través de un test, denominado Night Eating Questionnaire. Un test que evalúa los riesgos a partir de factores como los problemas de sueño, las ingestas durante la noche o las ganas de seguir comiendo después de cenar. En algunos, y en relación a este último punto, algunos pacientes con síndrome de comedor nocturno aseguran no poder volver a conciliar el sueño si no ingieren comida.

    Tal y como hemos señalado antes, padecer estrés o ansiedad puede disparar los riesgos de darse atracones nocturnos. De hecho, en los pacientes con este trastorno alimentario se han detectado también alteraciones tanto endocrinas como hormonales, relacionadas con la melatonina, la leptina, cortisol y grelina, las mismas que se detectan en pacientes diagnosticados de ansiedad.


    Terapia psicológica, revisión de la dieta y aprendizaje de pautas y hábitos de alimentación saludables son las herramientas para ayudar al paciente. Un trastorno con rostro femenino, por su incidencia, ya que la prevalencia es de nueve mujeres frente a un hombre.

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