Navidad 2016

Somnolencia: Posibles causas y remedios

Somnolencia: Posibles causas y remedios

Las ganas continuas de dormir, incluso la pesadez y torpeza de los sentidos motivadas por el sueño, son un signo evidente de somnolencia. Pero, ¿cuáles son sus causas? y, sobre todo, ¿cómo ponerle remedio?

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    Somnolencia: Posibles causas y remedios

    La somnolencia puede condicionar nuestro día a día, especialmente durante la tarde. De hecho, puede bloquear nuestra capacidad de concentración y de trabajo y hacernos sentir incapaces de asumir todas las obligaciones. La somnolencia puede convertirse en una compañía realmente molesta, sobre todo después de las comidas, máxime si además no cuidamos la alimentación. La somnolencia puede mermar nuestro rendimiento intelectual, al tiempo que suele venir acompañada de una sensación de fatiga que, si no se ataja, se convertirá en duradera.

    ¿Cuáles son las causas que están detrás de la somnolencia? Aunque pueda parecer un trastorno menor, no hay que subestimarlo, ya que puede conllevar otras consecuencias para la salud, como veremos a continuación.

    Las causas de la somnolencia, en la mayoría de las ocasiones, suelen estar relacionados con el estrés y las preocupaciones del día a día. En otras palabras, es como si el cerebro decidiera tomarse un descanso para hacer frente a la carga de trabajo a la que está siendo sometido. Otras veces, sin embargo, puede ser una señal de otro problema de salud. Entre ellos, cabe señalar la diabetes, la narcolepsia, el hipotiroidismo, la anemia o la insuficiencia respiratoria y renal.

    La somnolencia también puede estar provocada por los cambios hormonales (por ejemplo, durante el embarazo las mujeres suelen tener más sueño) y los trastornos metabólicos, especialmente en el cambio de una estación a otra que es cuando estamos más influenciados por las variaciones en el clima y la temperatura.

    También hay que señalar las causas psicológicas, como la depresión o la mala calidad del sueño. Incluso el estilo de vida a menudo puede llevarnos a padecer somnolencia (por ejemplo, la falta de ejercicio físico o una alimentación pesada).

    Aunque en algunos casos, por ejemplo durante el embarazo, la somnolencia es normal y no presenta mayores riesgos, en otros sí es necesario consultar con el médico, especialmente cuando detrás subyace alguna enfermedad.

    Cuando se trata de un problema del sueño, antes de aplicar el tratamiento adecuado, hay que realizar un estudio neurofisiológico, denominado como polisomnografía. En la práctica se traduce en realizar un seguimiento específico de las fases del sueño en el transcurso de 24 horas.

    Cuando la somnolencia es un malestar temporal, podemos recurrir a los remedios naturales, como el introducir en la dieta, de manera moderada, algún alimento estimulante (chocolate o café, por ejemplo). No hay que olvidar que el magnesio, el propóleo, el ácido fólico y el ginseng actúan como sustancias tónicas, que nos ayudan a superar la sensación de fatiga y mejorar el estado de ánimo.

    A veces también es fundamental aumentar el consumo de frutas y verduras, así como empezar el día con una buena dosis de hidratos de carbono, para tener más energía para gastar durante el día. No hay que pasar por alta el realizar el ejercicio físico de manera regular.

    También te puede interesar: Consecuencias del estrés: Una a una y la higiene del sueño: errores a la hora de dormir.

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