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Sonambulismo: ¿Por qué caminamos dormidos?

Sonambulismo: ¿Por qué caminamos dormidos?
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    Sonambulismo: ¿Por qué caminamos dormidos? El sonambulismo es un trastorno del sueño que nos hace pasear, mover cosas e, incluso, hablar estando dormidos y que se estima que afecta a un 3% de la población en nuestro país, manifestándose a partir de la infancia y con una prevalencia del 30% a lo largo de la vida. De hecho, los especialistas consideran que es un trastorno mucho más frecuente de lo que pensamos. Un trastorno no exento de mitos como si debemos o no despertar a los sonámbulos durante un episodio que puede durar unos segundos o media hora.


    Deambular por casa, vestirse, cambiar objetos de sitio o, incluso, comer o hablar, aunque con cierta incoherencia en el relato, mientras estamos dormidos son algunos de los comportamientos inusuales y prácticamente inconscientes que caracterizan al sonambulismo nocturno, una patología que suele producirse en determinadas fases del sueño, en concreto en las denominadas sueño lento o sueño de ondas lentas que coincidirían con las tres primeras horas de sueño. La persona sonámbula no suele recordar nada cuando despierta, ni tampoco supone un peligro, como se ha pensado sin base científica durante mucho tiempo hasta convertirse en un mito de este trastorno, el despertarles en medio de un episodio de sonambulismo, cuya duración no suele ir más allá de la media hora. Un trastorno del sueño que, por cierto, suele manifestarse a edades tempranas, entre los 5 y los 12 años, con una prevalencia a lo largo de la vida en torno al 30%, según los últimos datos médicos publicados. En el caso de los más pequeños, el sonambulismo es, junto a las pesadillas y terrores nocturnos, los trastornos del sueño más comunes.


    Aunque sus causas, entre las que también se incluyen los componentes genéticos o hereditarios, siguen sin estar del todo bien definidos, estudios recientes, entre ellos el de la Escuela de Medicina de la Universidad de Standfod, han puesto el acento en la posible relación entre sonambulismo y ciertas patologías mentales como la depresión y que requieren tratamiento.


    El sonambulismo también se ha relacionado con el cansancio, el estrés y la falta de sueño y con otras patologías como las ápneas del sueño o los estados febriles.

    Entre las recomendaciones para las personas sonámbulos, es importante regular los hábitos del sueño (mantener los horarios y el número de horas de descanso). Asimismo, se debe moderar o evitar el consumo de alcohol.

    Aunque en muchos casos, sobre todo en los niños, los episodios suelen ser tranquilos y muchas veces no pasan de quedarse sentados en la cama con los ojos muy abiertos, si se levantan sí pueden sufrir lesiones al golpearse con algún mueble u objeto. Entre otros, como medidas de precaución, debemos evitar que duerman en la litera superior, bloquear las escaleras, por ejemplo con una puerta, o cerrar las ventanas y puertas para evitar que puedan salir a la calle en su paseo nocturno. Ante un episodio de sonambulismo tranquilo, basta con reconducirlo de manera suave a la cama para que sigan durmiendo. Rara vez se muestran irritables al despertarlos, aunque sí pueden mostrarse confusos y desorientados.

    Diagnosticarlo es sencillo y aunque no suele requerir tratamiento, es necesario consultar al médico o especialista por si persiste o va acompañado de otros síntomas.

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