Navidad 2016

Técnicas de control de estrés: el vaso de agua

Técnicas de control de estrés: el vaso de agua

¿Quieres descubrir la técnica más sencilla para poner freno al estrés? Solo necesitas un vaso de agua y la firme convicción de lograrlo.

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    Técnicas de control de estrés: el vaso de agua

    ¿Sabías que un vaso de agua puede ayudar a reducir el estrés? Tan sorprendente como eficaz, y es que esta particular técnica constata, no solo los beneficios del agua para nuestro organismo, sino el poder de la mente a la hora de gestionar y canalizar emociones, pensamientos o situaciones estresantes. Vivimos inmersos en un ritmo acelerado, trepidante y, en ocasiones poco saludable a consecuencia del estrés, el cual no debemos subestimar en absoluto ya que puede pasarnos factura en cuestión de salud. ¿Qué hacer para controlar el estrés? Te proponemos descubrir la técnica del vaso de agua.

    Un simple vaso de agua nos sirve de vehículo para entender cómo las preocupaciones y el estrés pueden bloquear nuestra mente y nuestra capacidad de tomar decisiones. Una sencilla interpretación para entender cómo la forma de canalizar y enfocar las preocupaciones pueden paralizarnos o, por el contrario, servirnos de impulso para seguir adelante. En otras palabras, en la diferencia entre ver el vaso medio lleno o medio vacío puede estar la clave para eludir caer en una espiral perjudicial para la salud emocional.

    Tomemos un vaso de agua.

    Si nos hicieran la pregunta de cuánto pesa, ¿qué responderíamos? Las respuestas pueden ser diversas, 100 gramos, 200 gramos… En realidad, el peso exacto no importa. Si sostenemos durante un minuto el vaso, no pasará nada, pero si permanecemos así durante una hora seguramente el brazo comenzará a entumecerse. El peso del vaso, en ambas situaciones, es el mismo, ha permanecido invariable; sin embargo, cuanto más tiempo lo sujetemos, mayor esfuerzo nos supondrá y más pesado nos resultará. Con el estrés y las preocupaciones sucede algo similar a lo que acabamos de ver con el vaso de agua. Si nos detenemos un momento a pensar en ellas, no pasa nada, pero si lo hacemos de manera continua, todos los días, terminaremos llevando una pesada carga que nos pasará factura, tanto a nivel físico como mental. Así que, la próxima vez que los pensamientos negativos se agolpen en tu mente, llena un vaso de agua y libérate de la pesada carga, porque no podemos olvidar nuestra capacidad para cambiar la forma de ver las cosas.

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