Navidad 2016

Tics nerviosos: ¿Cómo controlarlos?

Tics nerviosos: ¿Cómo controlarlos?

Tics nerviosos: ¿Cómo controlarlos? Movimientos involuntarios, de intensidad brusca y que, en ocasiones, sobre todo cuando aparece la ansiedad o el estrés, se pueden intensificar. Para controlarlos, lo mejor es relajarse. Es solo uno de los aspectos a tener en cuenta de los tics nerviosos, entre los que algunos expertos también incluyen el bruxismo.

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    Tics nerviosos: ¿Cómo controlarlos?

    Tics nerviosos: ¿Cómo controlarlos? Podemos definirlos como un movimiento involuntario, repetitivo y de corta duración. Puede implicar a cualquier parte del cuerpo. En situaciones de estrés, cansancio, nerviosismo o ansiedad se agravan. Y precisamente, la ansiedad social o algún tipo de fobia también pueden estar detrás de la aparición de los tics nerviosos más frecuentes en adultos, aunque en muchos casos se trata de una reaparición de un tic que ya hemos tenido en la infancia –se estima que dos de cada diez niños tienen algún tic nervioso-. Pero no son las únicas causas que explican su aparición.


    Los tics, aunque son más frecuentes durante la infancia, también pueden aparecer –o más bien reaparecer- en la edad adulta. Sin embargo, tal y como señalan los especialistas, no se puede hablar de un perfil o de unas características que nos han ganan más o menos propensos a padecer un tic. Estamos ante un movimiento involuntario y repetitivo, cuyo origen concreto sigue siendo una pregunta sin respuesta. No obstante, los expertos sí apuntan a una serie causas que estarían detrás de su aparición. Así, tal y como señalan desde la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés, la ansiedad social o algún tipo de fobia pueden derivar en un tic nervioso.

    Lo que sí influye directamente en los tics nerviosos, en concreto en su mayor intensidad y frecuencia, es el estrés. No solo el estrés emocional, también el estrés laboral puede hacer que aparecen con mayor asiduidad. En algunos casos, un episodio de estrés puede provocar la aparición de un tic temporal, aunque nunca antes los hayamos tenido. El ejemplo más común es el de un leve temblor en uno de los párpados de los ojos.

    Para reducir su frecuencia, es necesario justamente lo contrario, relajarse o centrar la atención en alguna actividad.

    Precisamente, en muchas ocasiones, la intensidad de los tics aumenta porque les prestamos más atención de la debida o les damos una importancia mayor de la que tienen. No obstante, siguiendo el consejo de los especialistas, si padecemos un tic molesto o que nos somos capaces de controlar, debemos consultar al médico.

    Tal y como hemos señalado los tics pueden aparecer en cualquier lugar del cuerpo, aunque lo más frecuente es que sea en la cara (por la cantidad de terminaciones nerviosas y músculos). Podríamos definir los tics en motores o fónicos. Así, en el caso de los primeros, podríamos hablar de tics simples –los más comunes-, como puede ser el guiño o parpadeo de los ojos, sacudidas de la cabeza o el encogimiento de hombros. Hay otros tipos de tics motores más complejos, aunque también menos frecuentes, como el saltar o golpearse. Por otro lado, estarían los tics fónicos, los cuales van desde aclararse la garganta, sorber por la nariz a otros más complejos, como repetir las palabras en una conversación.


    El síndrome de Tourette es un trastorno neuropsiquiátrico que se manifiesta en la infancia y que, precisamente, entre sus manifestaciones se incluye la aparición de tics nerviosos. Las contracciones musculares involuntarias e intensas pueden mermar seriamente la calidad de vida de quien padece este síndrome. Las técnicas de relajación y las técnicas cognitivas ayudan a mejorar los síntomas y a controlar la intensidad y frecuencia de los movimientos.


    El bruxismo es el rechinar o rozar de los dientes durante la noche, lo que puede provocar desgaste en el esmalte y en la pieza dental. Algunos expertos consideran que el bruxismo sí se puede considerar un tic nervioso, aunque a diferencia de éstos se produce durante la noche y no durante el día. Sí comparte con los tics el hecho de que el estrés y la ansiedad sean dos de los factores que aumentan las posibilidades de padecer bruxismo.

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