Amor intercultural: cómo es una relación con alguien de otro país

Las relaciones amorosas con procedencias de diferentes países suelen tener que enfrentar barreras culturales, pero también enriquecer y fortalecer su relación. ¿Quieres un amor intercultural?

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    Amor intercultural: cómo es una relación con alguien de otro país

    Dicen que el amor es el idioma universal y por eso no entiende de colores, idiomas o países. Sin embargo, enamorarte de alguien que no habla tu idioma o que vive en otro país con otras costumbres y tradiciones, son factores que influyen en el desarrollo de la relación. Aprender a compartir las diferencias culturales es fundamental para el éxito de una pareja con diferentes nacionalidades o procedencias culturales.

    La globalización ha permitido el movimiento constante de los seres humanos. Viajes, estudios en otros países y traslados laborales aumentan las probabilidades de conectar íntimamente personas con diferentes culturas, costumbres y formas de ver y sentir la vida. Enamorarse de una persona de otro país es algo cada ves más común.

    Factores que influyen en las relaciones multiculturales

    Cuando se comienza una relación con alguien de otro país o cultura ajena a la que se ha conocido toda la vida y se considera como ‘propia,’ hay una serie de factores que pueden influir en el desarrollo de la relación. Es importante identificarlos y aceptarlos para que la pareja pueda crear una relación nueva y saludable en la que las diferencias culturales supongan un reto y una oportunidad de crecimiento, en vez de un obstáculo.

    Diferencias en el idioma

    Al enamorarse de alguien de otro país es muy probable encontrar diferencias en el lenguaje o en el idioma. Las diferencias idiomáticas pueden ser una oportunidad para aprender nuevos idiomas, pero también pueden suponer un obstáculo en la comunicación de pareja, sobre todo al principio de la relación, cuando el idioma del otro no se conoce ampliamente. En ocasiones puede haber malos entendidos, las discusiones de pareja pueden ser confusas y las conversaciones importantes se pueden tornar complicadas.

    Pero no hay que frustrarse, sino comprender que ambas partes deben tener un cierto grado de paciencia y hacer un esfuerzo mayor de comunicación que otras parejas que hablan el mismo idioma, lo que por otro lado, puede ayudar a enriquecer mucho más la relación.

    La gran decisión: país en el que vivir

    Las circunstancias de enamorarte de alguien cuyo origen es un país diferente al tuyo pueden ser muy diferentes. Algunas parejas de diferentes nacionalidades se conocen una vez instaladas en determinado país, lo que suele favorecer la integración de la pareja, ya que asume más fácilmente una determinada identidad. En otras ocasiones, una pareja puede conocerse en un viaje y tras un tiempo de relación a distancia, decidir que desean convivir juntos, momento en el que deberán tomar la decisión sobre en qué país vivir. La decisión sobre el país donde vivir debe ser consensuada y meditada, ya que será fundamental para el futuro de la relación. pero tampoco tiene por qué ser definitiva. Muchas parejas multiculturales pueden cambiar de país de vivienda a lo largo de los años, por diferentes motivos (trabajo, salud, familia, añoranza…). La comunicación sobre este tema debe ser siempre abierta y transparente en la pareja para que ambas partes se sientan a gusto con las decisiones tomadas.

    Costumbres y tradiciones

    Tener una pareja que procede de otro país diferente al tuyo puede conllevar problemas de adaptación en cuanto a las relaciones sociales (familia, amigos, decisiones en torno a la educación de los hijos…), así como en la propia pareja debido a las diferencias culturales de cada miembro.

    Sin embargo, el enriquecimiento personal que las parejas multiculturales reciben al conectarse con otras costumbres y tradiciones suele compensar los momentos de dificultad. Eso sí, siempre y cuando la pareja sea honesta, se comunique y pueda llegar a comprender sus diferencias culturales, aceptándolas y respetándolas para lograr un equilibrio propio dentro de la pareja en el que ambos se sientan satisfechos, felices y libres.

    En realidad, si nos ponemos a pensar, la Historia humana ha demostrado que las relaciones multiculturales son posibles. Durante siglos, el intercambio cultural en las relaciones amorosas ha sido notable en la mayoría de las regiones del mundo. Mientras el respeto, el amor y la sinceridad prevalezcan en la relación, el origen de procedencia de cada miembro de la pareja puede transformarse en una ventana al mundo repleta de tolerancia y aceptación. Como se suele decir, el amor rompe barreras.

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