Diferencias entre género y sexo

Aunque son conceptos similares, existen importantes diferencias entre el género y el sexo. Conócelas.

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    Diferencias entre género y sexo

    Los temas relacionados con el género y el sexo suelen generar grandes controversias en reuniones sociales, muchas veces debido a la confusión que existe entre ambos términos. Hoy te contamos qué es cada uno de los conceptos y cuáles son las diferencias entre género y sexo.

    Seguro que alguna vez has sido partícipe o has visto una discusión social sobre ‘violencia de género’ o ‘brecha de género’ en la que las personas acaban en una discusión sin sentido sobre ‘las mujeres’ y ‘los hombres’. ¿Te suena? Aunque lo ideal sería que esto no ocurriera, es bastante habitual, pero lo que muchas personas no saben es que gran parte de esas discusiones se deben al desconocimiento sobre dos conceptos básicos: el sexo y el género.

    Tener claro que son conceptos distintos aunque muy relacionados entre sí, es el primer paso para abrir la mente y entender la sociedad de un modo distinto. ¡Toma nota!

    Sexo

    La primera acepción sobre lo que significa el sexo en Diccionario de la Real Academia es esta:

    ‘Condición orgánica, masculina o femenina, de los animales y las plantas.’

    Así que, para empezar, el concepto ‘sexo’ no sólo se refiere a los humanos. Sí, el sexo el el conjunto de esas características físicas, biológicas, anatómicas y fisiológicas de los seres humanos (y de los animales y plantas). Nuestro sexo nos define como hombres o mujeres a nivel biológico, es decir, en principio la naturaleza define nuestro sexo.

    Género

    Si comprender el término ‘sexo’ es a primera vista bastante sencillo, el término ‘género’ es el que suele conllevar más problemas, ya que suele confundirse con el concepto ‘sexo’. Sin embargo, no son lo mismo.

    Según el Diccionario de la Real Academia, una de las acepciones del término ‘género’ es:

    ‘Grupo al que pertenecen los seres humanos de cada sexo, entendido este desde un punto de vista sociocultural en lugar de exclusivamente biológico.’

    Es decir, en el género de una persona no sólo influye el sexo, sino un conjunto de características sociales, culturales, políticas, psicológicas, jurídicas e incluso económicas que la sociedad ha construido históricamente con normas ‘inventadas’ para diferenciar dicotómicamente lo ‘masculino’ y lo ‘femenino’.

    Sin embargo, ya que los géneros son construcciones socioculturales, éstos no son fijos, no tienen por qué ser solo dos (masculino y femenino) y son totalmente susceptibles de cambiarse.

    Historia del concepto género

    Aunque no todos los estudios de género se incluyen dentro del feminismo, no podemos negar la influencia que el movimiento feminista ha tenido a la hora de visibilizar cómo se construye el género en nuestra sociedad y las opciones para cambiarlo.

    A pesar de que el concepto ‘género’ comenzó a utilizarse en diferentes estudios antropológicos y sociales a principios del siglo XX, el pensamiento feminista fue el que se apropió de él para visibilizar las diferencias de género entre hombres y mujeres a partir de los años 70′.

    La primera distinción entre sexo/género la hizo Robert Stoller en el 23º Congreso Psicoanalítico Internacional de Estocolmo en 1963, cuando se buscaba cómo ‘diagnosticar a aquellas personas que poseían cuerpo de hombre y se sentían como mujeres’. Pero no fue hasta una década después cuando pensadoras feministas como Kate Millet, Jean Oakley o Nancy Chodorow fueron las pioneras en hablar sobre un sistema de género que regía la sociedad patriarcal. A partir de los años 80′ se comenzó a investigar y desarrollar las teorías de género y a avanzar profundamente sobre temas como la diversidad sexual, teorías queer y LGTB. Judith Butler o Monique Wittig son algunas de las investigadoras más influyentes de esta época.

    ¿Sólo dos géneros? ¿Sólo dos sexos?

    Cuando se comprende que la construcción histórica de los géneros es dicotómica y patriarcal, comienzan a aparecer conceptos como ‘violencia de género’ o ‘brecha de género’, con los que se trata de visibilizar y luchar contra las opresiones que el sistema sexo/género ha impuesto, principalmente hacia las mujeres (o lo femenino).

    Más de dos géneros

    Romper con ese sistema y crear uno nuevo está suponiendo un cambio radical en la forma en que comprendemos y creamos nuestras sociedades. Para muchas personas, lo masculino o lo femenino no es una regla, o ni siquiera existe. Tanto la ciudadanía como las ciencias sociales son cada vez más partidarias de romper con la idea de lo masculino y lo femenino. Es más, algunas investigadoras como la antropóloga Oyeronké Oyewumi afirman que en sociedades precoloniales existieron más de dos géneros. La aceptación de terceros y cuartos géneros en otras sociedades es uno de los hallazgos más importantes para demostrar que no sólo el sexo con el que nacemos implica nuestro género.

    Más de dos sexos

    Sin embargo, aunque la biología aún no lo ha desarrollado y estudiado en profundidad, algunos estudios científicos han demostrado que no solo pueden existir varios géneros por su condición socioncultural, sino que en realidad el sexo de los humanos no es dicotómico, hombre-mujer, sino que es mucho más complejo.

    Por ejemplo, la bióloga y filósofa Anne Fausto-Sterling fue una de las pioneras en rechazar la dualidad masculino/femenino mediante el análisis de los estados intersexuados, en los que reconoce cinco sexos diferenciados biológicamente en el cuerpo humano.